Sospecho de ti.
Erika.
Era un espectáculo grotesco y nauseabundo. ¿Como podían obligarme a bendecir a semejante criatura después de esperar que se saciara del alma de un inocente?
Me cuesta creer que esa bestia se viera como un humano en el pasado.
Qué asco.
¿Por qué no puedo interrumpir su cena y matarle? Estas cosas suelen terminar en media hora, pero a esta le ha costado lo suyo y eso que la víctima era pequeña y delgada.
Ah, se ha dado cuenta de mi presencia… Es la hora.
Menos mal; me empezaba a aburrir.
Empieza la fiesta.
Solo espero no llamar la atención, después de todo, mañana hay clase.
Nayra.







