La apuesta, la ciudad y los ojos azules.
Bailar en un cúmulo de reflectantes y brillantes estrellas
Bañarse en el más azul de los inmensos mares
Alcanzar con un dedo el cielo para, al segundo siguiente, sentirse un grano de arena en la infinitud del Universo
Recorrer, a pies juntillas, un sendero transparente cuyo único apoyo intuido es resbaladizo
Tomar aire
Visualizar una perfecta línea blanca en el horizonte de un carnoso plano rojizo,…
Y buscar la humedad de un beso no correspondido en primera instancia, devuelto después con pasión desenfrenada
Levantarse con flores como armas contra un sentimiento opositor plagado de nostalgia
Liberar las mariposas encerradas que buscan la proximidad de un regazo disponible
Volver la vista atrás, olvidarse de los obstáculos y sonreir al mirar alrededor
Detenterse.
Y disfrutar.







