Muerte en la Nieve
El cuerpo yacía entre la blanca nieve. Ésta, inconsistente, casi toda polvo, cubría el extenso campo de punta a punta. Apenas unas huellas, el muerto, y una zona cercana a él donde, extrañamente, no quedaba casi nieve, desfiguraban una estampa perfecta. Sin embargo, el cadáver apenas tenía restos de nieve, salvo en las manos, las rodillas, los pies… y la boca. Aunque en ella era más bien un rastro escaso de pequeños pedacitos de hielo semiderretido.
Era un hombre alto, de constitución delgada. Estaba bocarriba. Le abrí el abrigo, pesado y oscuro. También le desabroché la camisa. Su cuerpo estaba muy frío, aunque no tanto como el ambiente, por lo que deduje que no llevaba mucho tiempo muerto. Su torso, sin embargo, estaba azul, y el vientre estaba curiosamente hinchado, dando un aspecto absurdo, casi abstracto, a un cuerpo tan delgado.
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Afuera seguía nevando. Con fuerza.








