SOPA DE RELATOS

Encuentra al escritor que tienes dentro

Rápido, dáte prisa


Rápido, date prisa.

Salí de mi casa con las llaves en la mano. Su perfume aún se olía en el ambiente cuando atravesaba el umbral de la puerta. Corrí hasta el coche con nerviosismo. Abría la puerta con el pulso revolucionado mientras mi cabeza no dejaba de dar vueltas.

Qué idiota. La he dejado ir. ¿Por qué?

El ruido del contacto y del motor, me tranquilizaron durante unos momentos. Por fín ya estaba en movimiento. Ella había formado parte de mi vida durante tantos años. Realmente la quería con locura. No se porqué todo se había ido estropeando. Ahora ella se iba,… se iba para siempre. No podía permitirlo. Aceleré hasta que el coche volaba sobre imaginaciones, sobre recuerdos, sobre una calzada con principio y fin pero no trayecto. Las ruedas giraban sin parar. Oh, sí,… las ruedas se movían tan rápido como los engranajes de mi cabeza. Una y otra vez me decía a mi mismo lo idiota que había sido.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...