Tres relojes rotos
Hubo una vez en Roma un famosísimo relojero que cayó en bancarrota. Desesperado reunió todos sus ahorros y consiguió fabricar tres perfectos relojes: uno de oro, otro de plata y otro de cobre.
De los tres relojes el más orgulloso era el reloj de oro, pues aseguraba que lo habían fabricado con material del astro Sol. La más presumida era sin duda alguna el reloj de plata ya que según ella su material venía de la Luna. Y de los tres relojes, el más afligido era el reloj de cobre, el cual se lamentaba de haber sido fabricado con un material muy simple y abundante de la Tierra.
Cierto día le acaeció a cada reloj una desgracia. El reloj de oro fue robado del establecimiento del pobre relojero. El ladrón, para intentar que la policía no le atrapara con el reloj encima, lo arrojó al río Tíber. No obstante la policía pudo encontrar el reloj en el fondo del río, pero se había roto al chocar contra una roca del cauce.








