Iquor L-3
La música acariciaba la psique de Fangor Eisenhart mientras levitaba sobre la vasta extensión de un océano virtual. Descendió hasta casi tocar la superficie del metano y aceleró tanto que levantó una enorme estela espumosa que podría estallar con una leve chispa. De repente, el horizonte se abombó y ante él se materializó el rostro de Coriolis, su segundo al mando.
-Krutzberg, hemos llegado a Iquor L-3. -El oficial parecía brotar directamente de las ondulantes extensiones del océano. Fangor cerró el sistema de simulación y la onírica escena dio paso a las frías paredes del camarote. Se frotó los ojos y suspiró.
-Bien. Ahora bajo.
-Is tian, Krutzberg.
Cuando Coriolis cerró la compuerta, el Krutzberg Fangor se aproximó al ventanal para observar aquel objeto errante. A simple vista no percibió nada en particular. A poca distancia, una estrella bastante mediocre llamada Iquor mantenía en su órbita un reducido sistema de masas.







