Llamada a una salvación
¿Cuántas lágrimas he de guardar, en mi bote de cristal?
¿Cuántos días he de olvidar para volver a ser feliz?
La vida, pura rutina, puro azar,..
No hace falta que diga todo lo bueno que me trajo la soledad en ciertos momentos, pero, si bien es cierto, sigo sin creer que haya un día sin mañana, una noche que no vaya más que a la deriva.
No creo que sea ético poder pegar una paliza a alguien, y encima, pegarnos unas risotadas.
Dejé de llorar hace tiempo en público a un amor prohibido, a una noche que no quiere volverse a repetir.
Sé que no puedo pedir que alguien reconozca lo que siente, imponer la verdad en la que yo creo, por mucho que sepa que en el fondo tengo razón, pero es lo que mi corazón manda como señal al cerebro.







