Pisadas
Elena se había ido con sus padres a la casa de la montaña. Por la mañana se había levantado y después de bañarse había desayunado con sus padres. Su madre y su padre se iban al pueblo a comprar. Elena miraba cómo sus padres se marchaban mientras pensaba en las cosas que iba a hacer sola. Una vez en su habitación, se puso a saltar en la cama tan alto que casi podía tocar el techo. Pero se cansó enseguida y se durmió. De repente el ruido de unos pasos la despertó. Creyendo que eran sus padres bajó corriendo las escaleras y al oír el ruido del coche se apresuró. Abrió la puerta y salió al garaje.
-¡Mamá! ¡Papá! -gritó llamando a sus padres. Pero sus padres no contestaron.







