SOPA DE RELATOS

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El Plan


Estoy solo. Solo. Solo en todo el planeta. El único ser humano sobre la faz de la Tierra. Todos han huido. Y me han dejado aquí.

Ése es mi castigo. Mi crimen: haber desestabilizado el núcleo del Sol, convirtiéndolo en una estrella moribunda a punto de explotar.

Soy científico, o lo era. Era empleado de una gran corporación, y mi trabajo consistía en dirigir un proyecto para la búsqueda de una energía limpia, barata e ilimitada. No lo pensé más y me centré en el Sol. Bajo mi dirección se mandaron infinidad de naves especialmente preparadas para explorar el interior solar. Poco a poco fuimos experimentando. Pero los resultados eran pobres. Necesitábamos dar un paso de gigante, y la única forma de hacerlo era arriesgándose. Sabíamos que el experimento que planteábamos tenía una alta probabilidad de  causar un grave desequilibrio en el Sol, pero lo hicimos. Tuve el beneplácito del presidente.


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Instrucciones para llorar.


En primer lugar, hay que asegurarse de tener a mano todo aquello indispensable para realizar el llanto correctamente. Para llorar como Dios manda, necesitaremos: un paquete de pañuelos de papel, a poder ser de marca “Kleenex”, y un amigo que nos ofrezca su hombro.
Cuando ya tengamos reunidos todos los elementos necesarios podremos empezar. Para iniciar el proceso, necesitaremos también algún elemento que lo desencadene. Éste puede ser de cualquier tipo, desde una película romántica dramática, hasta un regalo muy bonito que nos emociona, pasando por el hecho de haber cortado con la pareja.
Si ya se ha producido el hecho que nos causa tristeza o emoción, y tenemos a mano todos los instrumentos que hacen falta, podemos disponernos a llorar.
Primero, hay que concentrarse en aquello que nos provoca las ganas de llorar. A esto (ejemplos enumerados anteriormente), lo llamaremos nuestro motivo.
En segundo lugar, cuando llevemos suficiente tiempo pensando en nuestro motivo, nos vendrán unas ganas de expresar aquello que sentimos que nos resultarán irrefrenables en cierta mesura (el tiempo que hay que esperar y la intensidad de las ganas son variables en cada persona). Seguidamente, notaremos como una presión se acumula en nuestros ojos. Son las lágrimas, que quieren salir. Para que el llanto se produzca, nosotros debemos dejar que salga este agua al exterior, aunque sea en pequeña cantidad. Una vez haya salido fuera aunque sea una sola gota, resultará mucho más fácil seguir.
Cuando hayan salido las lágrimas será el momento indicado para utilizar los objetos que hemos enumerado al principio de todo: lo más recomendable de todo es que el amigo nombrado nos ofrezca los pañuelos de papel y nos consuele dejando que le expliquemos el llamado motivo.
Cuando el amigo haya realizado su función, notaremos que ya no tenemos más ganas de llorar y las lágrimas ya no saldrán más: el llanto habrá acabado, y así finaliza también nuestro manual.
Esperemos que haya sido de ayuda.


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