Fantasmas en París (I)
Bryan era un chico normal, de los de hoy. Moreno, con el pelo engominado y un pendiente en la oreja derecha. Un chico al que no le gustaba estudiar y que pasaba los recreos castigado en la biblioteca todos los días. Las horas que no estaba en clase jugaban en casa de alguno de sus amigos a la Wii o a la Nintendo. Las noches, sin dormir apenas, se entretenían hablando por Messenger. Pero tras pasar sus vacaciones de verano en Torrevieja cuando volvió a su casa todo era distinto.
Una mañana como tantas otras, mientras estaba desayunando se dio cuenta que las cosas en casa habían cambiado. La noche anterior su madre había llegado de trabajar muy tarde y su padrastro llegaba en ese momento. No salió una palabra de ninguno de los dos. Ni su madre ni su padrastro se dirigieron tan siquiera una mirada. Siguió desayunando como si no se hubiese dado cuenta de nada y subió a su habitación. Estuvo chateando con sus amigos por Messenger recordando los días en la playa.







