SOPA DE RELATOS

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Fantasmas en París (I)


Bryan era un chico normal, de los de hoy. Moreno, con el pelo engominado y un pendiente en la oreja derecha. Un chico al que no le gustaba estudiar y que pasaba los recreos castigado en la biblioteca todos los días. Las horas que no estaba en clase jugaban en casa de alguno de sus amigos a la Wii o a la Nintendo. Las noches, sin dormir apenas, se entretenían hablando por Messenger. Pero tras pasar sus vacaciones de verano en Torrevieja cuando volvió a su casa todo era distinto.

Una mañana como tantas otras, mientras estaba desayunando se dio cuenta que las cosas en casa habían cambiado. La noche anterior su madre había llegado de trabajar muy tarde y su padrastro llegaba en ese momento. No salió una palabra de ninguno de los dos. Ni su madre ni su padrastro se dirigieron tan siquiera una mirada. Siguió desayunando como si no se hubiese dado cuenta de nada y subió a su habitación. Estuvo chateando con sus amigos por Messenger recordando los días en la playa.


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Fantasmas en París (II)


El primer día que fue al colegio, se le acercó un niño y le dijo que tuviera cuidado porque la casa donde vivía era especial. Bryan se preguntó que tendría de especial, si sólo era una casa vieja. Así, que le preguntó por la casa.

-Mi papá me contó que hace unos diez años vivía una señora mayor, muy mayor. Tendría… como unos ochenta y cinco años. – Le hablaba muy bajito porque a nadie le gustaba hablar de esa casa.

-¿Por qué hablas tan bajito? Casi no te oigo

-Es que.. en esa casa siempre han pasado cosas raras. Antes de que vinierais todas las noches había una luz pero no vivía nadie. Dicen… que…- A Abel empezaba a temblarle la voz. –No puedo decirte nada más.

-¿Dicen que? ¿Qué hay fantasmas?

Asustado, Abel, asintió con la cabeza.

-Eso dicen… y que la mujer….


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Fantasmas en Paris (III)


Una hora más tarde cuando Bryan se giró para cambiar de postura en la cama se quedó paralizado. No podía mover su cuerpo. ¿Qué le estaba pasando? Sentía que estaba atado pero no veía ninguna cuerda que lo sujetase. Al abrir los ojos pudo ver el rostro envejecido de una señora mayor. Pero pronto desapareció. Vio que su amigo estaba despierto.

-¿Hueles eso, Bryan?- Los dos olían a quemado. Venía de la cocina pero allí nada se estaba quemando.

-Bueno vámonos a dormir. Aquí ya no hay nada. Lo habremos soñado.-Bryan se había dado la vuelta y no podía ver lo que estaba pasando.

-Pero… Bryan no podemos irnos mira. El fantasma de la abuela se está quemando. Ahí que hacer algo.

-¿Pero qué podemos hacer nosotros? Además como tú has dicho es un fantasma ya está muerto. Vámonos estoy cansado.


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