Mecánico
Dormía y se alimentaba. Una vez al día se aseaba y salía a vagar por las calles de la ciudad. Hacía todo lo que podría considerarse humano, solo que sin parecerlo. Más bien se asemejaba a alguna clase de androide, de máquina con aspecto de persona. Todo lo que hacía estaba envuelto en un halo de apreciable indiferencia. La expresión de su rostro era una máscara opaca bajo su lento caminar cansado. Nadie lo conocía; o al menos a simple vista no podría decirse otra cosa.
Y un día, sin más, desapareció. Lo peor es que nadie pareció darse cuenta. Simplemente se desvaneció; él, su vida, sus recuerdos, todo.







