Locura de amor infiel (parte 2 de 3)
El dormitorio estaba acotado por una cama de roble y una mesita de noche donde reposaba una botella vacía. Tom la miró decepcionado.
—Puedo traer unas copas —se ofreció ella, dócilmente.
—Tranquila. Dime, Teresa, ¿cuándo fue la última vez que hicimos el amor? —preguntó Tom, acomodándose en la cama.
—No sé…
—Ven, siéntate en mis rodillas. —Ella aceptó, y Tom acarició fervorosamente sus muslos—. Fue hace dos días. ¿Pero cuándo fue la última vez que te acostaste con alguien?
—Hoy mismo…
Tom sonrió lleno de frustración. Sara se estremeció por la pena; sentía lástima por aquel hombre cuyo corazón había sido torturado por alguna mujer.
—Lo suponía. No importa, Teresa. Ahora me toca a mí —dijo, y luego la besó.







