Una historia
Ven, acércate, siéntate a mi lado, deja que te cuente una historia, tal vez de esas para no dormir.
Te puedo contar que la línea que hay entre la vida y la muerte es muy corta o que es mejor dejarse llevar que detenerse a pensar y que siempre habrá algo que sin querer dejarás atrás.
Hoy me di cuenta de que hay amaneceres que también se tiñen de naranja y amplíe las fronteras de un mundo roto, quizás ya lo había creado un alma rota. Vi a un viejo hombre cubrir su cuerpo con cartones, mientras quienes pasaban a su lado lo ignoraban por completo, conocí a una persona que para subir a su coche, lo hacía por la puerta del copiloto. Y te contaré que mi mente revive hoy más que nunca las palabras que leí hace tiempo, como quien golpea una puerta que no se quiere abrir.
Ayer pude detener el tiempo y otros días corre feroz, sin piedad hasta dejarme sin aliento. A veces pienso que huye de mí por pedir demasiado, por pedirle deseos a estrellas invisibles y crear mi propia armadura capaz de parar los reveces del destino.
Y mañana te contaré que me despiste de decirte algo, pero la verdad es que sólo es una excusa para estar contigo.








