¡Problemas en la granja!
El improvisado grupo de rescate formado por un variopinto puñado de granjeros, encabezados por el panadero y junto con la colaboración de dos forasteros, se dirigía al tecnomolino a marchas forzadas bajo los escasos rayos de luz del atardecer. Nadie podría explicar porqué algunos iban armados con el clásico Springfield de plasma KH-8, retirados del Ejército Estelar hace más de doscientos años y sustituidos por el mejorado KH-9, ni por qué otros portaban rastrillos y horcas de grafeno como si de lanzas medievales se trataran.
Lo que sí que podría explicar un observador imparcial es que se les veía furiosos, agitados, asustados, temerarios… como si un pavor contenido durante días hubiera explotado dando lugar a una mezcla de rabia y miedo, ingredientes secretos de todo héroe, que sólo el tiempo o el destino podían mostrarnos cómo acabaría la cosa.







