En Granada
Junto al recoveco de tu cabeza en mi almohada,
Dediqué mi canción a tu sonrisa
Y te seguí allí donde te llevó la brisa.
Junto aquella casa cercana a Granada.
Jugué a buscarte a una mujer amada,
Que fuera capaz de ser solo tu artemisa
A la que escribir posado en tu cornisa
A la que nunca dejarías allí tirada.
Frente a mi mundo se encuentra solo tu vida.
Tu efluvio es claramente abastecedor,
Tu sonrisa deja mi mirada aturdida.
Dibujando elipses perfectas a tu alrededor,
No pude contener aquel sentimiento homicida.
Y fui yo de tu corazón el único tejedor.








