HIELO: TERCERA PARTE
15 de enero
Los días son agotadores. Apenas dormimos aquí abajo. Trabajamos tanto como podemos para acabar lo antes posible. Hoy Jan se ha desvanecido mientras trabajaba en la campana y se ha cortado con los cristales de un matraz, a pesar de los guantes plásticos. Nos ha suplicado que no le subiéramos con los enfermos. Se ha lavado la herida y se ha echado a dormir, entre lágrimas. Isaac le ha administrado un sedante y le ha subido a observación. Ahora somos cinco. Ya no podré hablar español con nadie. Bueno, quizás con este diario.
Estoy en mi litera y no puedo dormir. Casi puedo notar en las paredes la presión del hielo. El metal cruje y me llegan amortiguados, de vez en cuando, golpes y lamentos en el piso superior. ¿Cómo estará Jan? Mañana hablaré por radio con Marta, esos cabrones no tienen motivos para restringir las comunicaciones.







