Tú
No envidio lo que tienes, sino lo que eres…porque lo que eres atrae lo que tienes.
Y yo me siento como una gota de agua en la inmensidad de un océano, que se mueve según la corriente, sin rumbo, sin destino.
Tal vez está mal seguir así, con algo que no llega a ningún lado, más que a mi propia desolación. Pero a veces lo que está bien, no es precisamente lo correcto y mi conciencia perdió, hace mucho tiempo, la noción del bien y el mal.
Da igual las lágrimas que ante ti derrame o las sonrisas que te dedique, da igual, porque yo no puedo elegir. No puedo elegir salir corriendo y empezar de nuevo en otro lugar, lejos de todo y de todos.







