SOPA DE RELATOS

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Nueva York


Y admiré la habitación en silencio mientras pensaba con orgullo donde estaba.

Observé por la ventana la ciudad moverse ajena a mis planes de ver mundo, de viajar lejos y de ver tanto que mis ojos tan solo quisieran cerrarse y dormir.

Vi una ciudad viva y palpitante, nueva y frenética, idealizada y real.

Entonces me dirigí hasta el equipo de música, puse la canción que esperaba escuchar y deje que Sinatra dictara los primeros compases mientras volvía a mi ventana.

Y allí parado de pie me di cuenta de que estaba sonriendo como un crio, sin poder evitarlo, sin querer evitarlo y sin pensar absolutamente en nada. Era libre y no tenía un destino marcado más allá que el de mis pasos y voluntad.No le debía nada a nadie.No pertenecía a ningun lugar, y eso me encantaba.


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