Cobarde
Se me hace imposible, casi raro.
Quizás no es nada más que algo obtuso, algo que no debería volver a suceder, algo que nunca debí recordar bajo la sombra de aquella encina de la meseta castellana. Pero esos tres o cuatro besos que te dí, me quitan el sueño desde entonces.
Quizás nada de esto debería existir ni si quiera en mi pequeña e ilusa cabeza.
Después de haber absorbido el humo de mi último cigarro, cuando ya creía que nada más podría hacer cambiar mi vida, apareciste tú para joder lo que había conseguido tras meses de relax.
Por mucho que no te lo creas, esto que yo reclamo, lo reclamo por eso que siempre he creído que sientes cuando amas.
Por mucho que me pidas el olvido, no soy lo suficientemente capaz de dejar de pensar en ti.








