La película de su vida

Sábado, luces, acción. El joven chico se prepara para una noche de cine. En la sala ya no queda ni un alfiler, pero a él no le importa llegar tarde. Hoy echan la misma que ayer. Y aun le quedan muchas tardes y sábados para volverla a ver. El chico se acomoda en su asiento, con un cartón de palomitas en una mano y un refresco en la otra. Los ojos giran y giran a lo largo de la pantalla, resaltando más y más su inmovilidad. La chispa que se esconde en ellos revela un hálito de vida en un cuerpo disociado de su mente. El chico no está en sí; el chico rasga cortinas llenas de misterio, prestando apartamentos a jefes y conocidos del trabajo y guareciéndose con John en el fuerte de los villanos.







