Edelweis
Pedro Caravaca era un maestro de escuela, humilde y ejemplo de virtuosismo en “Flores de Edelweis”, una pequeña aldea al norte de los Pirineos. El 3 de marzo de 1928, fue sacudido por el resurgir de la vida y el abatir de la muerte, pues Dolores Santiago, su amada esposa, murió en el parto de su primer hijo.
Pedro no era un hombre que se rindiera fácilmente y no permitió que la tristeza le hundiera más de lo absolutamente natural, y así, con fortaleza y habilidad, se hizo cargo desde el principio de la pequeña criatura que le había devuelto los ojazos negros que nunca más volvería a ver en la cara de su madre.







