Ese fatidico segundo de cada dia

Solo unos minutos faltaban para ese odiado momento, unos segundos donde todo el miedo corría por el cuerpo de Nasser, un temblor en sus piernas impedían tener las quietas.
El pupitre donde pasaba esas cinco horas de enseñanza y una tranquilidad deseada estaba pinturreado con una pintura que era imposible de limpiar, palabras en contra de Nasser que cada vez que las veía una lagrima le caía por la mejilla, que intentaba disimular pasándose el brazo por la cara sin que nadie le viera.
Un dolor de estomago de corroía por el interior, que unido a esos nervios que cada día le llegaban a esa hora eran insoportables, algún día asta se tenia que abanicar para no caer desmayado al suelo.
Ahora solo quedaba un minuto mas corto que largo, el temblor se volvía mas intenso y las manos no podían sujetar ese lápiz con el que terminaba de escribir una redacción que la profesora les había mandado para subir la nota de ese trimestre.








