El taxista
Juan era un niño de unos cinco años, a el le gustaba mucho ir a jugar al parque con su papa, pero podía ir poco porque su padre trabajaba mucho, era taxista desde hacia unos diez años.
Cada mañana el papa de Juan se marchaba muy temprano a trabajar, por eso su abuela se encargaba de levantarlo para darle el almuerzo y acompañarlo al cole.
Le gustaba mirar los dibujos por la mañana mientras miraba los dibujos mientras la abuela le llama la atención para que se de prisa porque llegaran tarde al colegio.
El padre mientras tanto salía a trabajar, tenia el taxi aparcado delante de casa, y cada día salía deprisa para poder hacer muchos clientes, pero algunos días salía muy pronto de casa y llegaba muy tarde porque los clientes le decían que los llevara al aeropuerto y ese estaba muy lejos.










