Mutados
Operaban ciertas mutaciones, como si después de tres noches y días sin dormir, un rostro lozano comenzara a cubrirse de surcos y arrugas.
Nadie sabía a ciencia cierta que edad tenían unos días parecían jóvenes, otros estaban terriblemente viejos, encorvados, canosos, con el cuerpo macilento. Por su mirada, uno podía identificarlos, era la forma de mirar, un cierto destello extraño.
Nunca andan solos, aunque no juntos, en el sentido estricto de la palabra, ella a veces se daba cuenta, cuando caminaba que estaban allí, uno en una esquina… ya saliendo por una puerta, principalmente observando, se cruzaban, cómplices entre sí, es allí cuando ella se percataba.
Imposible saber cuántos eran, quizás diez, veinte o cinco, no se sabía, podrían ser los mismos que con su capacidad de mutar se convertían en multitudes, siempre diferentes, pero estaban allí, quien sabe desde hace cuanto tiempo.









