La aurora, el amanecer…
La verdad es que tantas veces me he enamorado que no estoy ya seguro de si el amor existe. Esta es una de esas frases tan ciertas que uno solo podría escribir sin pensar, y así lo he hecho.
Y ahora, llega otro nuevo amor. Un amor más infantil, más inocente, más de boda. Un nombre tan precioso que ni puedo escribirlo y me veo obligado a utilizar sinónimos, que no le faltan, para el título de mis escritos. Un nombre que recuerda que merece la pena vivir, y que, aunque el ser humano sea malo por naturaleza, esta actitud puede destruirse. ¡No! El ser humano puede llegar a ser bueno, bueno de verdad: justo, igualitario y solidario. Y si ella no existiese esto sería falso, pero por suerte no es así. Ella es una utopía, un imposible. Algo que existe pero no debería.












