El retorno de los supremos creadores de vida
Goru, Drello y Midor eran peregrinos en medio de la frondosa selva, la noche anterior habían contemplado extrañas luces dentro de Amazora.
- !Nunca en mi vida había tenido una noche en la que no pudiera pegar un ojo¡ pero esas luces le quitarían el sueño hasta a Dornú – exclamo bostezando y algo irritado Goru mientras se dirigía con Drello y Midor hacia la capital del imperio de Murasiam donde deberían encontrarse con Acora, un antiguo amigo que les había prometido trabajo en el estadio de los gladiadores.
Drello detuvo a sus compañeros.
- Creo que debemos descansar un poco antes de encontrarnos con Acora, no creo que sea agradable para el que la primera impresión sea la de unos hombres fatigados.
Midor asintió con la cabeza.
Se adentraron en la frondosa selva con espada, mazos y escudos en manos por si aparecía una fiera a la que tuvieran que someter.








