Los amos del mundo no son nada en la vastedad del universo
Las estrellas se mostraban en el firmamento, el satélite del mundo se mostraba imponente en el cielo, las calles vacuas, mustias y oscuras eran el largo camino hacia sus hogares en los cuales sus seres queridos estarían esperándolos para disfrutar la cena.
- ¡Creo que la profesora tiene problemas conmigo! – exclamo irritada Elira, recordando que le había regañado por no haber cumplido con las tareas y llegar tarde a clases.
- ¡No me hagas perder el tiempo! ¡Ya estamos fuera del instituto hace varias horas! ¡No hablemos de eso! ¿Quieres? – le dijo Jeson, su compañero de aula, mientras se escuchaban pasos detrás de ellos.
- ¡Espérenme! – gritaba alguien en medio de la vacuidad y la lobreguez.



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