Fue a por trabajo.

Sara se extendió el pintalabios y se ajustó el vestido, haciendo que mostrase más el sugerente canalillo que formaban sus oprimidos pechos bajo la blusa blanca.

Con una mirada de satisfacción y una media sonrisa que celebraba un triunfo que aún no había conseguido, salió del baño de señoras pisando firmemente con sus tacones. Al sentarse de nuevo, el martilleo constante del segundero del reloj y la soledad de la sala de espera, hicieron que vinieran los nervios a llevarse su media sonrisa.

Entonces se acordó de algo de vídeo que vio de “meditación en un minuto” que vio en algún muro de Facebook. No es que creyese en nada de esas cosas New Age, pues ella confiaba sólo en sí misma, pero en este momento daría cualquier cosa para tener la cabeza despejada para poder contestar con claridad a las las preguntas que le iban a cuestionar ahí dentro. De todas maneras no se acordaba de lo que decía en el vídeo.

No era una entrevista de trabajo al uso. La pulcritud de su expediente, su presencia y su asertividad a la hora de conseguir lo que se proponía, la habían llevado a esa importante reunión con el headhunter de esa importante compañía transnacional de desarrollos multimedia.

Cuando una tersa y profunda voz la llamó desde un número oculto para decirle que había sido seleccionada, primero dudó. Pidió más datos de la empresa. Alan, el hombre dueño de la seductora voz al otro lado del teléfono, le comentó que se trataba de Black Channel, y que tenía una entrevista el viernes. Sara, tras buscar en Internet más información sobre la empresa, pidió libre en el que entonces era su empleo. Tras una primera entrevista que no difería en nada de las demás a las que le habían hecho estos últimos meses, (las mismas preguntas de manual sobre vida laboral, personalidad, virtudes y defectos e interés por el empleo, a las que se había vuelto una experta en responder) consiguió algo más. Al lunes siguiente, recibió otra vez una llamada de Alan. Le explicó a Sara que tenía una entrevista directamente con él. Le preguntó si sabía lo que era un headhunter. Ella tenía una vaga idea, pero no para dar una respuesta de enciclopedia. Respondió afirmativamente. Su interlocutor lo aclaró por si acaso:

– Un headhunter, como ya sabrá, es como un cazatalentos. Somete a un riguroso análisis psicológico al entrevistado. Lo pone a prueba, pues es un cargo muy delicado. El puesto para el que es candidata, supone estar al cargo de importantísimos clientes de nuestra organización, clientes Grandes Cuentas. Para eso me pagan, para ver que sea la persona idónea, apretándola un poco y para saber como se desenvolvería en ciertas situaciones. No es una amenaza -le había dicho entre risas-. Nos gusta su perfil y la queremos con nosotros. Ánimo.

Sara estaba haciendo un esfuerzo de concentración pues la voz de Alan, su risa, hacían que su mente se quisiera evadir a rincones secretos y traviesos. Pero este podía ser el trabajo de su vida. Ese mismo lunes la despidieron de su trabajo y como estaban las cosas se lo jugaba todo a una carta.

El reloj avanzaba, mientras ella seguía en ese limbo que prometía llevarla a la locura, con el escandaloso reloj como única compañía en esa pequeña sala azul. En ese momento se percató de la cámara que había. ¿La estarían observando o sería una cámara del personal de seguridad? Al entrar había pasado dos controles. Pero aún así la posibilidad de que la hubieran estado observando hizo que se pusiera más nerviosa.

La puerta situada frente a ella se abrió aparentemente sola.

Dudó si debía entrar o esperar a que la hicieran pasar. Tras unos segundos, decidió tomar la iniciativa y acercarse hasta el marco de la puerta.

 -Adelante, sta. Capel. Disculpe, estaba con una llamada.

Sara pasó a un despacho tapizado, con una gran biblioteca y un enorme escritorio, iluminado por la luz natural que entraba del ventanal. Avanzó por la alfombra lo mejor que le permitieron sus tacones. Estrechó la mano del hombre que la esperaba. Este hombre, podría ser fácilmente un modelo de los anuncios de perfume: alto, unos rasgos muy masculinos, una barba cuidada y perfilada, ojos claros de mirada firme y deliciosamente envuelto en un traje que le quedaba de maravilla, que de hecho, desprendía un aroma embriagador. Otra razón más para querer trabajar ahí.

-Siéntese, por favor.

Sara obedeció. Por la voz, diría que se trataba del mismo hombre con el que habló por teléfono.

-Como ya le dije en nuestra conversación, – era él- la presente entrevista no es la entrevista al uso. Quiero que me responda de manera sincera a las preguntas que le formule.

Metió las manos en la americana y se sentó sobre el escritorio. No miraba a Sara, si no a la ventana.

– Nuestra empresa, como ya sabrá, es una nueva división de Digital Mondo, Satellite Alliance Network, que se presentó como nuevo sistema de distribución del mercado filmográfico ante el problema de la piratería. Nosotros estamos empezando en España, como productora de todo el contenido para el nuevo gigante mediático y también para gestionar la publicidad, con una visión nueva al respecto.

Dígame ¿Qué sabe de los televisores inteligentes?

– Bueno, los televisores de hoy en día reciben ya no sólo señal digital y tele por satélite, sino también tienen acceso a Internet y desde hace unos años están adaptados para nuevos periféricos, a parte de los discos duros multimedia y los cables HDMI… Y ahora la integración de un usuario, y el registro de actividad y gustos del espectador permite una interactividad mayor. Yo todavía estoy pagando mi Samsung Sigthseeing… -Sara empezaba a encontrarse cómoda, y pensó que además había acertado al meter el nombre del televisor, para que notase su buena pronunciación.

– ¿En qué suele invertir su tiempo libre?

– Pues no salgo mucho, me he mudado hace un mes y por aquí aún no he entablado amistad con nadie. No por que no sea sociable -añadió rápidamente- sino porque es una zona de chalets, donde vivía mi difunta madre, que está llena de personas muy mayores o gente que las utiliza como casas de verano. Yo prefiero dedicarme a estudiar, pintar o a ver alguna película. Los fines de semana me gusta ir a correr, al Parque del Capricho. Pero me suelo centrar mucho en mi trabajo y a veces en casa pienso en cómo puedo mejorar en él o que puedo yo aportar.

-¿Se considera usted creyente?

Sara frunció el entrecejo.

-A pesar de que de acuerdo al artículo 16 de la constitución no tengo porqué responderle, le diré que he sido educada en el catolicismo, pero no, no soy creyente, aunque respeto la opinión de los demás. Soy de mente abierta, pero científica.

Se estaba poniendo nerviosa, ¿Porqué miraba por la ventana en lugar de mirarla a ella?

Como si le hubiese leído el pensamiento, Alan se levantó del escritorio, y se sentó en la silla ejecutiva de cuero. Mirándola directamente. Hasta entonces no se había percatado de que tenía a un lado de la cara con la piel más rojiza y tirante, como una cicatriz de una vieja quemadura. Pero no le quitaba atractivo, lo hacía más misterioso.

-¿Qué piensa de las relaciones con compañeros de trabajo?

Esta pregunta la devolvió a la realidad, empezaba a meterse en temas muy personales, acalló su indignación.

– Entiendo que tiene que haber cierta ética y profesionalidad. Y primar el interés que pueda proporcionar la empresa, sobre un impulso pasional que puede ser redirigido con la razón y ampliando los círculos de ocio externos al trabajo. -Se le hacía difícil decir eso, mirando al Adán que tenía delante, al que gustosamente le habría hecho una demostración física de su “ética y profesionalidad”. Se preguntó si habrían visto su perfil de las redes sociales y si se habrían enterado de lo que pasó con aquél chico en la fotocopiadora. Se tenía que haber cambiado el nombre y crear otro perfil profesional. Ella no había colgado nada, pero estas empresas, con sus medios, quién sabe de lo que eran capaces de averiguar. Así que redirigió su discurso.- Actualmente no tengo pareja. En mi juventud no pensaba así, se lo confieso, pero he madurado y aprendido con el paso de los años.

– Agradezco su sinceridad, me gusta. ¿Cuando fue la última vez que tuvo relaciones? No responda si no lo desea.

A Sara le recorrió un calor por todo el cuerpo, se sonrojó, pero recordó que él la quería presionar para ver cómo se desenvolvía ante situaciones de stress emocional.

Le tomó unos pocos segundos recomponerse, se aclaró la garganta y sacó valor para mirar a los ojos a ese hombre que le clavaba una impasible mirada.

-A pesar de que pienso que no es del interés de la empresa ni relevante para el puesto, no tengo reparo en decir que hace más de dos meses, pues con la mudanza etc… no he tenido la estabilidad del asentamiento físico ni el tiempo para dedicarle a entablar una relación esporádica, seria, o de cualquier tipo. Y no me preocupa, porque sé sobrellevarlo, manteniéndome centrada en mis aspiraciones y mi trabajo. Sé que tengo la capacidad social para crear el entorno donde poder iniciar algo con las personas que decida, cuando lo decida.

Se había justificado, no tenía porqué justificar su respuesta. Probablemente fue una respuesta para ella misma.

Alan encendió la luz, pues oscurecía pronto. Sara ni se había percatado de esto y la luz la dejó cegada unos instantes.

-Debo disculparme sta. Capel, es mi trabajo y siento haberla puesto en este aprieto, pero se ha desenvuelto usted maravillosamente, tenía más preguntas, que las voy a obviar puesto que ya ha demostrado con creces su capadcidad de respuesta, firme segura, sincera y profesional. Normalmente no se le dice esto a los candidatos. Pero quiero que se vaya con la tranquilidad de que lo más probable es que mañana le llamemos para que conozca las instalaciones y los pormenores de su puesto.

– Hasta pronto entonces, encantada.

Acababa de superar la entrevista más insultante y rara de su vida.

Salió con paso apresurado, evitando la alfombra, conteniendo la alegría, mareada y abrumada, con las manos temblorosas. Esto podrían significar más de 70.000 € anuales con seguro y pluses que le quitaban cualquier sensación de vejación que le hubiera podido dejar la entrevista.

Ya en su chalet, tras una ducha relajante y un chocolate caliente de celebración, al ir a encender la tele y ver el concurso musical de turno, sonó su teléfono. Eran casi las diez. Numero oculto.

-¿Sí?

– Hola Sara, soy Alan, disculpa la hora. Ha surgido algo. Esta tarde dijiste que estudias interpretación ¿no es así?

– Eh, sí, bueno, estudiaba antes de mudarme. Pero…

– Verás, me ha llamado el director de la cadena porque a la actriz que tenían contratada para el rodaje de una importante producción ya en curso, ha causado baja. Necesitan con urgencia una chica rubia, de tu edad, y las agencias están ya cerradas. Con los tiempos tan ajustados en este mercado, te puedes imaginar la importancia del problema. En el transcurso de la conversación le hablé de ti, y me ha pedido que te pregunte si pudieras hacer una prueba. Tranquila, en el caso de que te eligiesen, tu puesto te lo guardaríamos, puede ser una buena oportunidad para ti. Sea como sea, mañana podrías pasarte por la oficina más tarde.

-¿Y cuando sería esa prueba?

-Ahora, de nuevo he de pedirte disculpas por lo acelerado de todo esto, además de haber tenido un día duro, pero nos urge de veras. Te paso la información en un mensaje.

– – –

Sara se quedó realmente extrañada. Alan nunca se había dirijido a ella por su nombre, no la había tuteado. Y las palabras finales de la entrevista no parecían las propias de un headhunter frio y profesional ¿Una prueba a esas horas?

Una campana avisaba de que había recibido un mensaje:

 

Se vistió, pensando en que Alan no había esperado respuesta antes de colgar.

La indecisión de si ir a esas horas, ella sola, a un polígono se hizo presente. Se repitió cifra de los 70.000 € de camino al coche, donde pudo poner música para no pensar más en ello. No quería defraudar a sus jefes antes de empezar a trabajar.

El GPS guió su vehículo hasta un almacén azul de varias puertas.

Al entrar al polígono se cruzó con varias prostitutas. Más vale que la oportunidad esta prueba valiese la pena.

-Conseguiré ser actriz y quedar bien con los jefes, -pensó, dándose ánimos-todo en uno.

Trató de recordar consejos de sus clases de intepretación.

La calle estaba desierta y pobremente alumbrada por una farola de luz epilética.

No tenía el número de Alan.

La puerta se abrió, estaba atemorizada. Pero la nave estaba bien iluminada y dentro tenían cátering y estaba la chica de la primera entrevista. Esto la tranquilizó.

Allí estaba Alan sonriente, quien le dio las gracias por acudir.

Tras un rato de charla ambigua, el director del proyecto le dijo que tenían allí montada la escenografía para el trailer. Querían que mostrase su cara de miedo pues estaba atrapada en una mesa y tenía que llamar al héroe. Sencillo y rápido.

Pasaron a la sala de maquillaje. Le dieron su guión. Ver la profesionalidad del equipo la relajó aunque la maquilladora era oriental y no sabía hablar su idioma.

Cuando estuvo lista entró en un set con una cámara unos focos y una superficie pentagonal con amarres y atrezzo lleno de símbolos extraños y candelabros.

Se colocó en el pentágono, que estaba en vertical. La entrevistadora, le ayudó con los amarres y la tranquilizó.

-Sonido, prevenidos, acción en cinco.

Sara recitó sus lineas. Hizo su mejor papel.

Las luces se apagaron y sólo quedó la luz roja parpadeante de la cámara.

Susurros.

-¿Hola?

-Llama a los chicos.

Sara intentó soltarse. Demasiado tiempo para que esto fuera normal, le daba igual la prueba.

– Ya esta bien, no quiero seguir. ¡Basta! ¡Soltadme, tengo miedo! por favor…

Oía murmullos a su alrededor.

Kyrie Kokinos ¡Fiat lux!

Se encendieron las velas de los candelabros.

A su alrededor pudo distinguir la figura de unos hombres encapuchados, vestidos con levitas, pero parecían estar desnudos de cintura para abajo.

La tabla empezó a girar hasta colocarla boca abajo, mientras los hombres coreaban algo ininteligible que con el eco de la nave sonaba más potente y aterrador, como si fuera un coro formado por muchas más personas, los más cercanos repetían algo que sonaba como “Baal“.

Los brazos y las piernas permanecían extendidos por los amarres. Sara lloraba y gritaba. Las lagrimas le corrían por la frente, cuando en mitad de uno de sus gritos sintió como algo pasaba a través de su garganta, una pequeña mano pasaba de dentro a afuera agarrándose de su lengua, provocándole arcadas. No veía nada pero sentía pequeñas uñas y dientes clavarse y trepar por su cuerpo.

Los cánticos no cesaban, y de pronto uno de los hombres empezó a convulsionar y a retorcerse en ángulos imposibles, a gran velocidad, haciendo crujir sus dientes entre gemidos y gorgoteos. Un crujido y el poseído dejó de moverse. Era Alan. Empezó a echar humo y a arder, mas la llama duró poco. La joven atada tiraba de las cinchas que la retenían.

No entendía nada, y ya no eran efectos especiales ni se podía tratar de una pesada broma. La sangre se le acumulaba en la cabeza. Y las fuerzas para intentar escapar se desvanecían.

Entonces, apareció la entrevistadora, medio desnuda, bailando descalza, envuelta en una toga roja al ritmo de unos tambores. Los hombres empezaron a copular con ella salvajemente, la tomaban por turnos, mientras permanecía como arrobada en un frenesí. Aterrorizada, vio como el cuerpo de Alan chamuscado se levantaba dando torpes pasos y hablando con una voz que no pertenecía a su mandíbula rota y sangrante. Los tambores bajaron el ritmo, golpeando cada segundo.

Los vaqueros de la chica se rasgaron solos, el monstruoso despojo andante le lamió las lágrimas frente, sonrió y volvió a caer sin vida. Se descompuso a gran velocidad y se convirtió en ceniza.

Los coros pararon.  La mujer de rojo y los hombres se alejaron de la luz.

La cámara era un espectador silencioso e impasible al horror de Sara.

Tras unos momentos de silencio cuando creyó que todo había parado, sólo estaba a punto de empezar el más grotesco final imaginable.

Volvió a sentir unas garras, esta vez más grandes y fuertes, que la sujetaban de la cadera. Un gruñido que no provenía de boca alguna…

Soltó un grito terrible.

*****

-Manuel, redacta tú el informe, yo tengo que salir de aquí, esto es horrible, macabro ¿Quién puede hacer algo así?

– Siete de las doce chicas, las hemos podido identificar como prostitutas. Las otras tienen la cara y el cuerpo desfigurados por arañazos de algún animal.

Parece algún tipo de ritual. Todas habían sufrido terribles agresiones sexuales, probablemente con algún tipo de animal.

-El caso es que se han llevado todo. La empresa que contrató las naves lo hizo con un CIF falso.

-Hay instalaciones como de un plató. Que revisen si encuentran algo en la división de pornografía o delitos de internet, sectas, pelis esnuf…

-Snuff.

-Bueno, esa basura.

*****

-¿Tu nombre?

-Vanesa, Vanesa Vazquez.

– Me comentabas que has mudado a Inglaterra hace poco y estás buscando trabajo. Veo en tu curriculum que te defiendes con el inglés, pero que tampoco es tu punto fuerte. No te preocupes, en el cargo que ostentarás no te será necesario. Si eres seleccionada mañana te llamaremos.

No olvides coger el teléfono.

A veces el trabajo aquí puede ser un infierno, pero hay muchas que se mueren por entrar.

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2 Comentarios

  1. por Yizeh publicado el 27/11/2013  07:03 Responder

    Fue a por trabajo y... ¿no había una peli que empezaba así? No he podido evitar pensar en ello, ja, ja.
    Está genial el relato. Aunque no creo que dé miedo en sí, sí es cierto que la historia es escalofriante. Creepy.
    Por mi parte un enhorabuena y un gracias por postear este material. ¡Calidad!

  2. por Vozsinbozal publicado el 27/11/2013  11:18 Responder

    Si. El título iba a propósito por el chiste, aunque el de la protagonista no fue un "final feliz". La idea era tomar el tema de moda de buscar trabajo y darle un giro chungo. Como en "Hostel" los viajes al extranjero y la fiesta pueden llevarte a ser presa de una red que ofrece víctimas a torturadores y asesinos... algo normal con un detalle aterrador. Una red de pornografía satánica y sobrenatural.

    Para mi que tenía que haberlo enfocado directamente en una audición para una actuación y no en una empresa... porque perdí mucho tiempo ahi y en la intro y luego el final queda acelerado, si poderse regodear en la parte terrorífica que es corta. El presentar a los personajes se me ha comido mucho texto :/ Bueno, para el prox. O si no queda elegido puede que en un futuro lo modifique. ^^ encantado de compartir con vosotros.

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