Parásito M2313

Y aquí estoy yo… Solo, muy lejos de los míos mientras ellos celebran las fiestas. Que si “pagan muy buen sueldo” decían, que si “vas a tener más vacaciones que nadie” decían, que si “ser Exterminador de Plagas es el futuro” decían… Y aquí estoy yo. Desde luego gracias a lo que me pagan, pude permitirme pagar mi casa y la educación de mis críos, así que tampoco podía quejarme mucho… Bah, desengañémonos, el estar tanto fuera de casa no tiene precio, y más aun cuando sientes que estás perdiéndote la infancia de tus chiquillos, sobretodo en unas fechas tan señaladas como estas. Pero bueno, es lo que tocaba, al fin y al cabo gracias a este trabajo he conocido mundo.

Si…  Hay otras compañías parecidas a la nuestra, pero ni de lejos ninguna como esta. Somos los mejores. Y cuando digo los mejores, me refiero a que somos el número uno a nivel mundial en nuestro campo. Muchas veces, cuando alguna otra compañía se ha encargado de la plaga en cuestión, siempre han vuelto a aparecer los molestos seres al poco tiempo, dando como resultado que al final acaben llamándonos a nosotros… Tenemos a los mejores químicos del planeta y los productos que consiguen crear, aseguran al cien por cien, la total exterminación del bicho en cuestión, así que eso hacía que fuéramos la primera opción para los clientes, por lo que nosotros, los Agentes de Campo – eufemismo sin duda para fumigador – tuviéramos que tener disponibilidad absoluta para viajar a cualquier rincón, aunque fuera a miles y miles de kilómetros.

Así que aquí estoy yo… A la espera de una llamada de la central para confirmar el tipo de “patógeno” al que destruir, para así utilizar tal o cual producto. Encendí un cigarrillo para hacer la espera algo mas corta y como me esperaba, la llamada llegó…

 

—Buenos días Agente, ¿Qué tal todo por ahí?

—Buenos días Central, maravillosamente… El clima por aquí tiene buena pinta, y además el lugar en cuestión no es muy grande, así que será bastante fácil hacer el trabajo ¿Qué tenemos?

—Tras analizar las muestras que nos enviaste, los resultados han dado positivo en el parásito M2313…

—¿El M2313? No me jodas… No esperaba algo así… Eso significa que tendría que utilizar el N3 ¿verdad?

—Sin duda alguna… Además, según estimaciones, la población del agente biológico patógeno puede llegar a ascender a unos siete mil millones de individuos, por lo que deberás de utilizar todo el depósito que llevas en el vehículo. Los análisis han demostrado que es un endoparásito parasitoide que no solo acaba matando al huésped, sino que degrada todo el ecosistema a su alrededor, destruyéndolo también, para luego transportarse a un nuevo área… Por si fuera poco, las pruebas con diferentes huéspedes han dado como resultado que cualquier especie es susceptible de ser parasitada, lo cual hasta ahora no creíamos posible.

—Oh Dios mio… ¿Cómo no hemos podido enterarnos de esto antes?

—Es perfectamente comprensible, la región en la que estás sabes que no es muy poblada. Hasta que no ha llegado alguien allí y ha decidido establecer su hogar, no ha habido ningún tipo de denuncia. Pero ya hemos llegado nosotros, así que hagamos nuestro trabajo y de ese lugar un hogar habitable…

—Tienes razón, entonces… ¿El N3 podrá con el parásito?

—Por supuesto. Un centilitro del producto acabó en cuestión de 48 horas con las muestras que nos enviaste, así que con el depósito que llevas los químicos han asegurado que será suficiente.

—De acuerdo entonces. Me dispongo a bajar a la altura efectiva de propagación… Cien mil kilómetros de la superficie alcanzados. Accediendo al panel químico, N3 seleccionado. Dispersión en tres, dos, uno…

Siempre me ha encantado esta parte, una fina nube a velocidad vertiginosa comienza a esparcirse por todo el planeta en cuestión. En tan solo unos diez minutos, la nube lo cubrirá todo.

—Depósito vacío. Los sensores indican el cien por cien de propagación del producto. Listo Central, hemos acabado por aquí.

—Perfecto Anilse, daremos las 96 horas de rigor y avisaremos a los nuevos inquilinos de que el planeta es perfectamente habitable, ya sabes, por si alguno de los parásitos está un poco mas fuera del alcance y dar el tiempo suficiente a que los restos se descompongan…

—Siempre he sentido curiosidad… ¿Qué mierda le echan a los productos para que descompongan tan rápido a esas cosas?

—No tengo ni idea, pero funciona…

—Bueno, me marcho a casa. Con un poco de suerte puede que llegue para la cena, tengo a toda la familia en casa esperándome. Si no fuera por lo bien que pagáis los festivos, ni de coña estaría aquí…

—No te quejes tanto, que yo trabajo todas las fiestas… ¡Y apaga el cigarrillo! Hemos puesto sensores a las naves y sabes de sobra que está prohibido en toda la galaxia, fumar dentro de los vehículos de trabajo… Como sanidad te haga una inspección cuando llegues al puerto espacial, se nos caen las antenas tanto a ti como a nosotros…

—¡Ups! Vale, vale, lo apago…

—Ya te vale… Anda, coge el agujero de gusano que tienes a tus doce, a las afueras de ese sistema solar, el tráfico hasta tu casa está despejado a estas horas.

—Muchas gracias Central…

—¿Quieres saber algo curioso? Uno de los científicos, dice que una muestra de las que nos trajiste, le comentó que ese planeta en el que estás se llama Tierra…

—Jajajajajaja, ¡Venga ya!, un parásito que habla ¿No? Dile de mi parte que al menos ya podría haber sido mas original… “Tierra”, si claro, y yo provengo del planeta “Agua”… Por cierto, eso me ha recordado un chiste: ¿Qué le dice un asteroide a otro? – Tío, vas muy rápido ¿no? A lo que el otro le contesta: ¡Coño! Un asteroide que habla!

Daniel G. Dominguez

Escritor por accidente y lector precoz, autor de la novela Ciudad Oscura. Amante del misterio y la intriga en todas sus acepciones, conocedor de lo que se esconde tras las sombras… Integrante del equipo del programa de radio dedicado a la literatura "Leyendo hasta el amanecer" (www.leyendohastaelamanecer.com).

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