Invasión indeterminada

El cielo se tornaba más obscuro que de costumbre, en un poblado alejado aterrizaba en la superficie de una montaña muy alta, detrás de unos vastos árboles, un óvalo de 300 mts de color plateado, veloz como el rayo, descendía y ascendía a voluntad en un santiamén, no ocasionaba ruido alguno en su traslado, llevaba 5 años de investigación constante, colocó una cámara del tamaño de una piedra de 5 cms, que grabase las actividades de los seres humanos, quienes no notaban que estaban siendo conejillos de india.

Cuatro horas de investigación diarias, en horas diferentes en las noches, aportaban los datos necesarios para llevar a cabo su cometido.

Tronaba incesantemente aquel 10 de julio de 1976, el mismo día en que ocurrieron acontecimientos tan extraños como el del triángulo de las Bermudas, exponía el sargento Kage Norton.

-El noticiero de las 8 reporta, soy el reportero Smith Phillps, Sargento Kage, podría notificar que ocurrió estos últimos días que tiene a la población tan alterada.

-El problema fundamental es que no sabemos lo que está pasando a ciencia cierta, presumimos en la jefatura de la comandancia quinta estadal de investigaciones (CEI), que existe un asesino o varios asesinos en serie, que a horas bien entradas de la noche están matando a cantidad de personas y quien sabe cómo se deshacen de sus cuerpos y de la evidencia.

-¿qué propone a la comunidades de Punto Pìrito sargento Phillips?

-que no salgan de sus hogares luego de las 10 pm, de hecho si están en la calle y se les hace lejano el llegar a sus casas, que procuren hospedarse con sus familiares, no podemos definir el rango de acción del país, sin embargo se ha notado que las constantes son comunes a todos, acabar con la desaparición de más de 100 personas en el país, que hasta la fecha, no se han podido rescatar o dar información acerca de ellas.

Ana vivía a dos calles de donde había desaparecido el señor Lucho, hombre luchador que se ganaba el sustento vendiendo frutas a 5 cuadras de su casa, en el mercado principal, un día de pronto no regreso a la casa que tenía alquilada, no pago nunca más la renta, ni se le vio en los sitios que mas frecuentaba.

Su esposa Martha, fue corriendo donde Ana a media noche, desesperada gritando, han secuestrado a mi esposo Lucho, la noche era más fría que de costumbre, Ana quien ocasionalmente sufría de insomnio, a las 11 de la noche, andaba tomándose un jugo de manzana, su madre de niña se lo daba con un poquito de leche pues decía que era santo remedio para dormir y con los ángeles soñar. Sin embargo, Ana ni dormía, mucho menos soñaba, o al menos eso parecía, cuando, prontamente, le pareció ver una luz resplandeciente menos de un segundo, un repentino rayo luminoso que desapareció instantáneamente, pensó se trataba de un relámpago, aunque le extrañó que no hubiese tenido el sonido característico, tal vez estaba más dormida que despierta, fue el pensamiento racional que le permitió, poder estar tranquila y mantener la serenidad.

Cuando Martha, le comunicó la nefasta noticia, Ana quedo pensativa, por unos segundos en estado ligero de shock, no se atrevía a decir palabra alguna, cuando recuperó el habla le dijo

-Pero Martha… ¿cómo sabes que fue un secuestro?

-Por que sí, sabes que uno cuando el corazón le dice que es una situación, no lo cuestionas… se lo llevaron Ana… él debía un dinero y no pensaba pagarlo, fue muy terco, aun a sabiendas que el loco Álvarez era vengativo, Martha sollozaba mientras dos lágrimas atrevidas recorrían sus mejillas.

-Amiga… se me hace un poco difícil de creer, no te angusties, por que mejor no le llamas o esperas para mañana…

-¿Te has vuelto loca amiga?, mi Lucho, no puedo estar un día sin él, en más de 20 años de convivencia, jamás se había quedado un solo día afuera sin mí.

-Tal vez, salió a comprar un combo de esos que tanto le gusta

-Que no Ana, ¿cómo puedes ser tan cruel?, sé que mi Lucho no te caía muy bien, mas sé que lo secuestraron.

Lucho apenas 30 minutos antes, se encontraba en el garaje, le dio esas chocheras que le dan a los señores de su edad, 55 años, hombre de carácter jocoso, sin embargo un poco amargado en determinados momentos y con un temple, que hacia guapear a más de uno, no se podía retar a algún evento, por que era tan decidido, que si aún supiese que iba a perder, daría todo con constancia para ganar o hacértelo tan difícil, que no se te ocurriría colocarlo en un aprieto, realmente el apretado en una fuerte presión serias tu precisamente.

La manilla del carro, se había desprendido, la puerta izquierda debido a ese evento, no se podía cerrar la ventanilla, y dos días antes con la fuerte lluvia, se le humedeció excesivamente el bello mueble de cuero que adornaba su malibu envejecido.

Notó en las colinas donde se unían dos árboles de inmensa altura, un flasheo del cielo, como era un adicto a la astronomía, decidió salir a observarlo detenidamente y fue cuando en un intercambio de luces del cielo, que de pronto se observó subiendo al sol, o eso le parecía, su cara se le quemaba por lo que cubrió su rostro con los brazos para protegerse, trató de que la rama más alta de uno de los árboles le impidiesen aquella levitación involuntaria atrapándola con ambas piernas sin éxito alguno. Él en anteriores momentos se preguntaba como sería que un tornado te llevase y aunque no era tan grotesco por que su ascenso era notoriamente lento, las quemaduras que consigo le acompañaban, le hizo temer lo peor.

-Aaahhh, Martha ayudameee, me llevan Marthica, me llevan

Martha quien en sueño profundo, logró su cerebro mostrarle que Lucho era secuestrado por el terrible Álvarez, mientras dos fortachones se lo llevaban, alcanzó a ver que este le gritaba, que lo ayudara que se lo llevaban, despertó inhóspitamente para observar la terrible realidad, se lo habían llevado, no se encontraba en ningún sitio.

-Lucho mi amor, ¿Dónde estás?…

Buscó en el garaje, haciendo la misma pregunta, era como un eslogan, no lo encontró debajo del auto, oyó un sonido en la cocina.

-Ah menos mal, mi Lucho está en la cocina, se preparara un emparedado, cuando la emoción se hacía latente de estar medianamente seguro que la situación se normalizaría, se consigue con un mapache que merodeaba en la basura para sacar los recipientes ya desechados, del arroz chino que Lucho compró para evitar que su mujer cocinará.

Cuando lucho pudo dilucidar lo que ocurría a su alrededor, comenzó a preguntarse dónde estaba, había oído algo sobre los raptos de entes extraterrestres, mas él no era fiel creyente de propagandas sensacionalistas, o como el mismo lo llamase mercadotecnia amarillista.

-Papá, ¿notaste que en el periódico el portal de puerto Pirito, aparecen fotos de naves extraterrestres?

-Hijo ya tienes 14 años para estar creyendo semejantes bobadas, creo te haría bien observar revistas más instructivas como aquella, señalándole una de adultos donde las damas bien proporcionadas lucían en bikini, sensualidad atrayente y sugerente para los ojos ávidos del jovensito Felipe.

Por un momento el adolescente dio rienda suelta a sus deseos carnales de poseer desesperadamente a la dama de la portada, Jimena Batista, recordó a su vez como perdió su inocencia con María, una niña de 13 años, que por su malicia podría enseñar a una dama madura de 40 lo referente a las artes amatorias.

Sofía era conocida en el barrio como la chama del baile sabrosito, no únicamente por los movimientos de caderas al son de la música, sino además por que el joven Felipe comprobó que tanto esperar ese momento tan placentero con ella, no durarían por la habilidosa contorsión de caderas de la joven y su inexperiencia mental y física, mas allá de 45 segundos de éxtasis, que a María no le sirvió ni siquiera para ponerse a tono y comenzar su propio disfrute.

Ahora que Lucho lo recordaba no podía ser cierto lo que vivía en ese momento, unos personajes de 2 metros y medio de estatura, con cuatro brazos alargados, sus codos eran puntiagudos, sus pies largos y delgados, triplicaban la extensión de los de lucho, quien calzaba un 43 americano, no poseían ropa alguna, mas no se le veían órganos genitales, en el medio del estómago, pudo divisar que tenían un agujero de unos 50 cms que se abría al respirar, sus brazos tenían como manos 3 dedos, el último se unía perfectamente en la palma de su mano manteniendo el ancho de la misma hasta la mitad de su extensión, que iba reduciéndose luego, hasta quedar como fino arpón, estaba claro para Lucho que servía como arma, al sacar un cálculo aproximado debía medir dicho filo desde su base hasta el final unos 80 cms, podría matar fácilmente a cualquier persona, e inclusive no veía dificultad para acabar con la vida de un robusto búfalo.

Se encontraban haciendo experimentos con diferentes formas de vida, notó como en una camilla, estaba amarrada, una especie de hada alada, que su rostro se asemejaba a un horrendo gnomo, aunque su cuerpo haría envidiar a cualquier modelo famosa terrestre.

Se le acercó uno de los seres extraños y ubicó su mirada al frente de la de lucho, su cabeza era muy gruesa desde la frente y se iba disminuyendo en grosor, hasta llegar a una quijada puntiaguda como sus codos, en la frente se le notaban líneas de expresión, en total 6, que en cada una de ellas cabría un dedo de lucho como si de un surco se tratase.

Sus ojos eran negros totalmente, mirada fría con aire de intelectual sin ningún tipo de sentimientos, eran grandes, los dos ojos unidos de lucho llegaban a la mitad de uno de este, no poseían nariz, pero si unas diminutas fosas nasales, su barba se extendía medio metro y estaba enfundada en una vaina, como si se tratase de una pequeña espada samurái.

Elevó su mirada hacia el techo y era de intensa luz, demasiadas capsulas que desprendían diversos colores laser, rojo, amarillo, azul, verde intenso, era una bóveda gigante, allí cabría perfectamente un edificio de 10 pisos.

Un grito agudo desgarrador le hizo salir de su recorrido visual

-iiiiiiiiiiiiiiiiiiiioooooooooooooo, iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiooooooooooo

Su piel se puso como de gallina y vio que era un hada, cuando el horripilante brazo del extraterrestre con su filo arpón atravesaba sin piedad la piel de su hermosa cintura, sacando a relucir el intestino.

Por la lógica del asunto no se utilizó ningún tipo de anestésico, el hada sacudía las alas agitadamente, el dolor era demasiado fuerte lo que ocasionaba en su limitada movilidad, contorsiones, sus pies se tensaban y los dedos de sus manos se movían una y otra vez de forma inarmónica.

-iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiooooooooooooo, iiiiiiiiiiiiiiioooooooooooo, se hacía más fuerte sus gritos ejemplificando el amplio sufrimiento que experimentaba el hada.

Hablaban entre ellos los extraplanetarios, mas Lucho no lograba entender lo que comunicaban unos con otros. Sus expresiones si es que existían no transmitían más que frialdad, así que aquí solo cabía recurrir a la intuición y esperar a que sucedieran las demás acciones. No era difícil imaginar para él, que le harían de igual forma que el hada o hasta peor, su cuerpo comenzó a tiritar de pavor, su sudor era frío, recordó vagamente por su formación protestante, el salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me faltará, en lugares de delicados pastos…”, demonios como habré olvidado el salmo, ahora moriré como un miserable, lleno de espanto y desidia espiritual.

Un ente terrorífico, lo fue trasladando a un sitio más obscuro, lejos del hada, que seguía gritando ya agonizante mientras el otro científico, tomaba su intestino y lo veía detenidamente.

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