La Cara Mirona

 

Soñaban con un baño caliente y reconciliarse. Juan se despertó, quiso conocer el salón de baile. Lo recorrió, pero notando el cansancio del sueño inacabado, volvió con Elsa. Antes se giró, me observó y acarició mi rostro.
Elsa deseaba danzar, se vistió deprisa…esa habitación inmensa…solo para ella. Él la perdonaría. Conectó el megáfono y bailó ante ambos. Cansada, arrojó las zapatillas contra mi cara. Él se me acercó preocupado, y sonreí calmándole.
Elsa se marchó, por fin Juan sería feliz… viviría en Francia. Se quedó conmigo. Desde entonces no hacemos otra cosa que mirarnos a la cara.

Eva Garcia Romo

Siempre he escrito, me servía de terapia. Después de mi asistencia a un taller de escritura creativa, creo que para mi es algo más.

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2 Comentarios

  1. por Dani San publicado el 07/01/2014  20:05 Responder

    Un relato original. Me gusta. Échale un vistazo a lo siguiente: Él, pronombre, lleva tilde ("Él la perdonaría...", "Él se me acercó...")

  2. por Eva Garcia Romo publicado el 07/01/2014  20:18 Responder

    ¡Gracias Dani! Tildes puestas. Un saludo

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