SOPA DE VIERNES

Eran las 5 de la mañana y el crujir de mi estomago, producto de dos días sin probar alimento alguno, me despertó. No se si la neblina de las calles, que era lo único que se veía por las ventanas, o el encontrarme en un país extraño, produjo en mi una rara soledad rodeada de frío y sin nadie que se compadeciera de mi hambruna.

Fui a lavarme el rostro, me cambie y comencé a hojear el diario con la esperanza de encontrar algún trabajo pronto, pues mis últimos billetes ahorrados los había usado en pagar el cuartucho en el que ahora me hospedaba que al menos era mejor que estar durmiendo en las calles rodeada de tanto morboso.

“SE NECESITA SEÑORITA PARA VENTAS, PRESENTARSE EN EL PUESTO 7 DEL MERCADO SANTA ROSITA”, las inmensas letras del anuncio se clavaron en mi mente, lo dude pero dentro de todo era la mejor propuesta laboral que tenia. Si bien era cierto que fui una de las más sobresalientes alumnas en la facultad de economía en la universidad, como podía probarlo, me había fugado locamente enamorada con el que entonces era el chofer de mi casa, dejando papeles, un buen trabajo en el banco del centro de la ciudad de donde vivía, amigos y familia. Pero todo sacrificio fue en vano, seguí a Manuel hasta un pequeño pueblo solo para enterarme de que tenia una mujer y dos hijos, cuando le reclame solo atino a golpearme, pero claro que se podía esperar de un hombre sin educación y entregado a la bebida. En fin la verdad es que estaba sola en un lugar desconocido, no podía regresar a mi país pues el dinero que tenia no era suficiente y además que estaba indocumentada, por otro lado el tal mercado “Santa Rosita” estaba muy cerca al cuarto donde vivía ahora, eso me ayudaba bastante pues ahorraría en pasaje, ser vendedora no era tan malo, mi madre tenia una boutique y vendía en ella, al final de cuentas tenia que juntar dinero para regresar dignamente y si quería hacerlo decentemente, la única solución era trabajar en el mercado, pues ahí no me pedirían referencias ni documentos, así que no lo dude mas y fui a presentarme.

-Pues bien, al parecer no tienes mucha experiencia vendiendo carne pero eres bonita y eso puede jalar clientela sobre todo los viernes que es cuando se vende más.

La verdad no entendia que tenía que ver mi aspecto físico con el tratar de convencer a tanta ama de casa para que compre un pedazo de carne, pero si eso era suficiente para el obeso y sudoroso hombre que me daría el trabajo, a mi no me importaba solo quería ganar dinero y largarme del desconocido lugar donde estaba. Así que sin mas objeción pregunte inmediantamente: Y cuando comienzo?. El regordete hombre volvio a echarme una mirada de pies a cabeza y haciendo un pequeño resoplido me contesto: – Mañana por la mañana.

No voy a mentir, al principio me costo trabajo, hacer cortes perfectos de partes del cuerpo de una vaca que ni siquiera sabia que existían, aun recuerdo la primera venta, me solicitaron un cuarto de osobuco, “OSO… QUE”, exclamé, no es que sea ignorante pero estoy segura que ninguna de las refinadas y bien apellidadas compañeras de estudio de la facultad habían escuchado tal palabra en su vida.

-Madame disculparme, mi no ser de aquí, ser de Norteamérica, por eso no entender bien lo que decir. Esa era mi excusa cada vez que me pedían un kilo de bofe, medio kilo de hueso manzano y no que otras cosas más. Sonreía e inmediatamente me dirigía hacia el enorme dibujo de una res, sobre el cual estaban impresos los nombres de las diversas partes de la vaca. Algunas señoras, sobre todo las que pasaban los 40 años, se impacientaban y por mas que trataba de ser simpática ante sus diminutos ojos llenos de rabia, murmuraban ciertos insultos que no vale la pena mencionar, y se iban al puesto de al frente donde la “MATONA”, así llamaban en el mercado a la mujer de tez cobriza media ahombrada y que producía en mi un miedo atroz  la forma en que me miraba, ella vendía carne en el puesto de Doña Pascuala su abuela.

-Hey muchacha mañana es viernes, como te dije los viernes se vende más. Así que mañana la entrada es a las 5 de la madrugada. Se limpio las gotas de sudor que le brotaban de la nariz y sin mas se dio media vuelta y se fue el que ahora era mi jefe. Yo atónita no supe que decirle, en realidad discutir no quería, ya tenia bastante con soportar a las gritonas de las viejas mujeres que me insultaban por doquier por no atender tan rápido como la “Matona”, pero por lo menos me hubiera preguntado si estaba de acuerdo con ese horario o si tenia disponibilidad, él no sabía si tenía hijos o marido que atender, preparar desayuno, o si trabajaba en un night club y solo a esa hora podía descansar. No, no tuvo la mas mínima amabilidad, el ordeno y punto, yo tenía que obedecer pues para eso me pagaba, no se que pasaba con los hombres del pueblo pero definitivamente eran los mas vulgares, machistas y desconsiderados que jamás había  conocido.

Mi cuarto estaba mas limpio que de costumbre, es que un día antes lo había barrido y trapeado. En el mercado había sacado a crédito algunas manzanas y naranjas, el fin de semana que me den el dinero de  mi primera semana de trabajo te las pago, le había dicho a la señora del puesto de frutas y verduras. Me dispuse a comer una manzana partida en cuadros, bebí un poco de jugo de una de las naranjas más maduras que tenía. Tome una ducha de agua fría y decidí ir á dormir, me quedaban pocas horas para poder descansar.

El rocío de la mañana había empañado las lunas de la pequeña ventana de mi cuarto, menos mal que me bañe ayer por lá noche, pensé, es que con el frio que hacía no tenía ganas ni de sacarme la pijama para ponerme los jeans desgastados y la blusa blanca con la que iría a trabajar. Con el sueño aun en mi, salí de mi cuarto y camine cuesta abajo rumbo al mercado. El cielo aun era oscuro y la calle estaba vacía salvo por algún que otro borracho tendido sobre la vereda. El paso lento de mi andar hizo que me retrasara algunos minutos, pretexto para ser la burla de algunos vendedores compañeros de trabajo.

-PERO SIN SON LAS 5:10 DE LA MAÑANA!!!!, grito la “Matona” cuando me vio llegar al mercado. No se porque su asombro en fin ella no era la que pagaba mi miserable salario así que muy poco debiera interesarle la hora en la que yo llegaba. Lo que si me preocupo más que los gritos de la Matona era el hecho de que el regordete de mi jefe no se encontrara parado esperándome con esa mirada morbosa para indicarme que hacer.

Entre al puesto y me puse un mandil blanco, afile los cuchillos y cuando me disponía hacer los primeros cortes a la enorme cadera de res que estaba frente a mi, escuche una voz bajita casi entrecortada, producto de una seudo excitación que me decía: Buenos días preciosa, a ver tendrás para mi un suculento plato de sopa… Voltee y vi a un grasoso hombre con una enorme boca sonriente a la que le faltaban por lo menos tres dientes. Junto a el, dos hombres más, tan sucios como el primero y con peores fachas. Antes de que pudiera dar respuesta alguna apareció entre la muchedumbre de hombres mal olientes y de aspecto miserable que ingresaban al mercado, mi jefe. Presuroso y agitado, con una enorme olla que le ayudaba a cargar un flacuchento muchacho de unos quince años se paro junto a mí y comenzó a servir pequeños pocillos con sopa que sacaba de la enorme olla. Yo sin saber que hacer pues definitivamente ese no era un día común de trabajo, gentilmente le di unos pequeños golpecitos en el hombro y pregunte: Don Álamo en que lo ayudo. La respuesta del ogro carnicero fue un grito con palabras y frases que ni entendía:

PERO QUE HACES AHÍ PARADA, JALA GENTE, JUSTIFICA LA PLATA QUE TE PAGO…!!! . Mientras más me gritaba menos comprendía, que quería decir con jalar gente, es que acaso pretendía que tire de los cabellos de esos hombres, no sabia que hacer o decir  hasta que vi a la prima de la Matona que muy coquetamente se acercaba a la muchedumbre de pescadores y verduleros, les hablaba y los llevaba hacia el puesto de Doña Pascuala, en donde la Matona les vendía una sopa muy parecida a la que Don Álamo ofrecía. En ese momento supe que jalar gente no era otra cosa que conseguir clientes que compren lo que el puesto ofrecía y ese día lo que se ofrecía era esa misteriosa sopa. Por orgullo mas que por tratar de conseguir que mi repugnante jefe vendiera mas de esa sustancia que por lo cual no iba a recibir ni las gracias,  me dispuse a  llevar todos los clientes que pudiera al puesto de Don Álamo, si esa pequeña podía convencer a esos hombres de que vayan al puesto de su prima, yo porque no?.  Hice un nudo en la parte delantera de mi blusa, dejando al descubierto mi abdomen y de la manera más vulgar que conocía comencé a caminar entre los hombres para llevarlos hacia la sopa de Don Álamo. Algunos con tal de verme contornear mis caderas frente a sus rostros arrugados, compraban hasta dos platos de sopa, de seguro que si dejaba tocarme alguna pierna compraban toda la olla, pero no daba para tanto, ya era bastante el haberme parado  sobre la barra de mayólicas donde normalmente se colocaban cuchillos y retazos de res, para ponerme a bailar al ritmo de un bolero de cantina que se emitía desde la radio del flaco adolescente que servía y cobraba por los platos de sopa que se vendían mientras yo hacia mi show. Algunos hombres me daban algunas monedas si les mandaba besos volados, yo sonreía y muy sutilmente las guardaba dentro de mi pantalón, me sentía una prostituta pero necesitaba el dinero, recordé cuantas veces criticaba a las personas que se comportaban de manera irracional por unas cuantas monedas, pero cuando tienes hambre, toda razón se borra de tu mente. Llegaron las seis de la mañana y todo el alboroto ceso, el mercado volvió a estar en silencio, a esa hora comenzaron a llegar Las vendedoras de frutas y especias, parecía que nada hubiera sucedido una hora antes. Comencé como de costumbre a limpiar la barra de atención y a afilar loscuchillos. Don Álamo en una esquina llamo al muchacho que nos había ayudado y saco de su bolsillo unos billetes para pagarle, con claridad pude observar que le pagaba mucho más que lo que ganaba yo. Me pareció injusto yo tenía casi que desnudarme para que esos hombres vayan donde el a comprarle un plato de sopa, además de trabajar durante toda la semana soportando los gritos de tanta vieja y un mocoso que solo trabajaba un dia a la semana  ayudando a  servir sopa se llevaba el doble de mi salario, enfurecida fui directo hacia ellos para reclamar que aunque sea reconociera que gracias a mi la venta de su dichosa sopa fue un éxito, cuando un susurro hizo que me sobre parara.

-Pero Don Álamo ya le dije que mi hermanita ya no quiere colaborar por mas que le he dicho que usted le va a comprar ese par de patines que tanto quiere ella. Ella llora y dice que si le sigo insistiendo que trabaje para usted entonces le va a avisar a mi mama del trato que tengo yo con usted y que la estamos obligando a hacer cosas que no quiere. El jovenzuelo le comentaba a Don Álamo casi como un secreto mientras contaba los billetes que este le había dado. Entonces el repugnante hombre que me había contratado golpeo contra la pared y cogiendo fuertemente al muchacho por el brazo lo amenazo: -En primer lugar me bajas la voz no quiero que nadie se entere de lo que hacemos, en segundo lugar si tu hermana ya no quiere trabajar para mi, pues entonces busca a otra chiquilla pero así de tierna como tu hermana, si no te despido y todo el dinero que ganas lo pierdes, además que si abrieras tu bocota yo contaría sobre el robo que hiciste haces unos meses a la tienda de Doña Ana. Si yo pudiera conseguiría los niños para mis trabajitos pero con tanto que tengo que hacer no me da tiempo ni para descansar, además para eso te pago a ti. Terminando su amenaza dio un empujoncillo al supuesto ayudante y miro a ambos lados cerciorándose de que nadie lo había oído. Mientras tanto yo totalmente atónita no daba crédito a lo que había escuchado, estaba más que asombrada, me encontraba totalmente asqueada con lo que había descubierto. Ese mocoso recibía mas dinero que cualquier trabajador del mercado pues conseguía a las inocentes víctimas con las que el pederasta de Don Álamo daba rienda suelta a sus mas bajos instintos y lo peor es que ese adolescente preso por la avaricia había llegado al punto de prostituir a su pequeña hermana, dejando de lado todo tipo de escrúpulo todo por el maldito dinero que de seguro servía para apaciguar algún vicio menos aterrador que el de Don Álamo pero no por eso menos terrible. Absorta en mis pensamientos fui sorprendida por el grito de Doña Pascuala, mientras que el joven cómplice de Don Álamo se retiraba presurosamente.-Te felicito Álamo, vendiste mucho más de lo esperado. Vocifero Doña Pascuala con una pequeña sonrisa de sarcasmo que denotaba la ira hacia min jefe por haber logrado que se vendiera una olla de sopa mucho mas grande que la que ella y su sobrina habían preparado y de la cual le quedaba aun la mitad. Don Álamo abrió su enorme boca que guardaba una dentadura amarilla, para regalar una sonrisa de satisfacción ante su contrincante de negocio y dándome unos pequeños golpecitos en el hombro respondió:-Hay Pascuala es que tengo la combinación perfecta: Una sopa de inigualable sabor y una linda vendedora. Automáticamente saque las morbosas manos del rollizo de mi jefe de mis hombros, mientras veia que Doña Pascuala apretaba los puños llenos de furia ante la cruel pero verdadera respuesta que Don Álamo le había dado, pues según los comentarios que pululaban por el mercado, afirmaban que la sopa de viernes que preparaba Don Álamo era más que deliciosa, era simplemente mágica, pues nos solo era agradable en sabor sino que te llenaba de mucha energía y vitalidad. La matona al ver que su abuela había sido totalmente humillada no tuvo mejor idea que dar un golpe bajo y muy suelta de huesos grito a los cuatro vientos:-Si pues Don Álamo, usted tiene mucho éxito en el negocio, lástima que en el amor la suerte no esté a su favor, pues desde que mejoro la receta de su sopa, su corazón quedo solo al dejarlo su mujer, por ahí escuche que se fugo con un bodeguero no?. Los ojos de Don Álamo parecían dos trozos de carbón que quemaban por toda la ira que en ese momento hervía en su cuerpo. Las risas del verdulero y del pescador se apagaron cuando vieron que Don Álamo abandono su puesto de carne para ir donde la matrona y luego de cogerla por el cuello le dijo: -No te metas en asuntos que no te incumben, lo cierto es que yo vendo mas, mientras que tu y la vieja de tu abuela solo preparan sopa para los perros. Esa rencilla hubiera tenido sangre de por medio, sino hubiera intervenido una nariguda y delgada mujer que molesta por la distracción de los vendedores y la falta de atención de los mismos, comenzó a gritonear:-A ver alguien aquí puede darme un cuarto de carne para guiso o es que tengo que ir a otro mercado para conseguirla. Tratando de apaciguar el ambiente y sobre todo a Don Álamo, cogí por el brazo a la indignada mujer y con una sonrisa algo nerviosa la lleve a mi puesto:-Por aquí señora yo la puedo atender. Don Álamo al percatarse que la mujer se dirigía a su puesto de carne y sabiendo  que yo no era la mas experta en cortes de carne, no tuvo más remedio que soltar de un tirón a la matona, quien ya estaba casi azul por la falta de aire al estar ahorcada por la mano de Don Álamo, se acerco al puesto de carne pero sin dejar de lanzar miradas mortíferas hacia Doña Pascuala y su nieta.

No puedo negar que ese día la jornada de trabajo fue tensa, por un lado estaba el temor de que se arme nuevamente una pelea entre Doña Pascuala y mi jefe, y por otro la zozobra de que en cualquier momento Don Álamo se diera cuenta de que ya había descubierto su gran secreto y mi suerte corriera peor que el de los niños que el reclutaba. Eso basto para que terminara mas que exhausta, al finalizar el día, solo atine en lavarme las manos y la cara, cambiarme de camiseta para colocarme algo mas abrigador y despedirme de mi jefe: -Hasta mañana Don Álamo, él por supuesto tan cortes como siempre no reparo en mi, solo levanto la mano dándome la espalda con la excusa de que estaba terminando de afilar los cuchillos para la jornada de trabajo del día siguiente.

Al llegar a mi cuarto y luego de poner a remojar mis pies en agua tibia, estaba totalmente agotada de haber estado de pie por mas de ocho horas, me recosté sobre el duro colchón de la pequeña cama que tenia y mirando hacia el techo no dejaba de recordar la horrible confesión de Don Álamo respecto al “especial” gusto que sentía por los niños, sin duda era un pedófilo, y yo al saber su delito no podía convertirme en su cómplice al igual que ese chiquillo que incluso vendía su hermanita con tal de tener unas cuantas monedas. Tenia que hacer algo para detener a ese desgraciado pero no se me ocurría nada en ese momento. Hundida en ese pensamiento y no logrando conciliar el sueño se me vino a la mente el momento en que la matona se enfrento a Don Álamo, fue en ese instante que mi mente encontró la solución para detener a ese degenerado: La única que podía ayudarme era la esposa prófuga de Don Álamo, pues la matona había mencionado que la señora lo había dejado desde que Don Álamo comenzó a tener éxito con su venta de sopa de viernes. Lo más probable es que la esposa de Don Álamo se haya dado cuenta que con el dinero extra que éste conseguía con la venta de la sopa, compraba juguetes y dulces para conseguir niños y dar rienda suelta a sus bajas pasiones, eso tenia que ser el móvil por el cual lo dejo, pues no podía convertirse en su aliada ni mucho menos amar a un hombre tan cruel como Don Álamo. Tenía que encontrar a esa mujer pero como, a no ser que le sacara mas información a la matona y para lo cual tenia que comportarme amablemente con ella.

Al dia siguiente me levante muy temprano, tome algo ligero como desayuno y antes de ir al mercado pase por la pequeña tienda que se encontraba en la esquina del edificio donde vivía, compre unos pequeños chocolates, los metí en una bolsa y me fui al mercado.

Al llegar antes de acercarme a mi puesto de trabajo y al percatarme que Don Álamo no se encontraba aun, me dirigí donde la Matona. Estaba de espaldas realizando unos finos cortes a un trozo de cadera de res. –Hola gustas un chocolate?, pregunte algo temerosa. La Matona, que vestía un overol azul con una camisa blanca con las mangas remangadas, se dio media vuelta y limpiándose el sudor de la frente con el antebrazo, me miro se sonrió de lado, cogió uno de los chocolates de la pequeña bolsa que tenia y mirándome de frente a los ojos pregunto:-¿A qué se debe tanta amabilidad preciosa?. Yo di un paso hacia atrás y fingiendo sonreír solo atine a decirle que me había parecido muy valiente de su parte el hecho de que se haya enfrentado el día anterior a Don Álamo, que lo había puesto en el lugar que se merecía ese viejo, que me gustaría ser tan aguerrida como ella y poder enfrentarme a mi jefe que me tenia harta con tanto malos tratos que me daba pero lamentablemente no tenía ese carácter que a ella la hacía diferente, así que no mas me quedaba seguir soportando al injusto de Don Álamo, pero quería que ella supiera que estaba de su lado. La Matona al principio dudo de mi excusa para acercarme a ella pero luego cuando comencé a adularla, cambio de opinión pues antes de que me retirara hacia mi puesto de trabajo me cogió por la mano y en voz muy bajita y cerca al oído me dijo:-Bueno cuando quieras que te ayude ya sabes dónde encontrarme.

Sabía que estaba jugando con fuego pero tenía que acercarme a la Matona para poder tener alguna pista sobre el paradero de la ex mujer de mi jefe y así reunir más pruebas en su contra y poder denunciar las atrocidades que el infeliz cometía. Así que con ese propósito todas las mañanas saludaba muy amable a la Matona y le invitaba uno que otro dulce para que ella fuera teniendo más confianza conmigo. Y los resultados no se hicieron esperar fue el día jueves por la tarde cuando ya estábamos saliendo del mercado, yo había hecho algunas compras en el puesto de verduras, camine unos cuantos metros rumbo a mi pequeño cuarto cuando uno de los tomates salió rodando de la repleta bolsa de vegetales que llevaba me disponía a cogerlo cuando mis manos se encontraron con unas manos ásperas y rudas, era la Matona. Cogió el tomate del suelo y me lo devolvió, yo la quede mirando y antes de que le pudiera agradecer tomo la bolsa de mis manos y me dijo: Si quieres te ayudo con este peso, no vaya a ser que se te caigan todas las verduras por donde caminas. No me quedo mas remedio que agradecerle y seguir el camino junto a ella hasta la puerta principal del edificio donde vivía. Había un silencio incomodo mientras caminábamos, era extraña y eso me asustaba, hasta que al fin llegamos. Tome la bolsa y antes de que me despidiera me dijo:-No quieres conversar un rato. En un principio pensé en negarme pero si lo hacia se cerraba toda oportunidad de tener acceso al paradero de la ex esposa de mi jefe y poner fin al delito que este cometía, así que sonreí y le dije:-Bueno deja que guarde esta bolsa y podemos ir a un cafetín que hay a unas cuadras de aquí, ahí podremos charlar un rato, ya sabes no quiero desvelarme pues mañana es viernes y hay que ir temprano a trabajar para vender esa dichosa sopa de viernes.

Mientras subía a mi cuarto a guardar la bolsa pensé en todo lo extraño que estaba viviendo, quien se iba a imaginar que una ex funcionaria de un banco se encontraría saliendo con una mujer homosexual para reunir pruebas que impliquen a un carnicero en un caso de pedofilia. La vida a veces es irónica pensé, nunca sabes en que situaciones te vas a encontrar, un dia puedes ser todo un personaje importante sin problemas aparentes y luego puedes ser un don nadie tratando de ayudar a otros. En fin, mire la estampita de la Virgen María que tenia junto a mi cama, pidiéndole con los ojos que me protegiera y sobre todo que me iluminara en esta misión que sin querer el destino me había encomendado. Baje las escaleras y al salir encontré a la Matona esperándome en la acera de enfrente recostada sobre un poste con un cigarrillo en la mano. Alce la mano para pasarle la voz y ella cruzo. Caminamos nuevamente en silencio unas tres cuadras antes de llegar al cafetín de mala muerte en el que nos sentaríamos a beber algo y a charlar. Ella pidió una cerveza bien fría, a pesar de que la temperatura no era la mas calurosa en ese momento. Yo me pedí un café bien cargado y con poca azúcar, luego del primer sorbo decidí romper con ese silencio que nos estaba caracterizando desde la salida del mercado, así que sin mas preámbulo pregunte:-¿Y dime cual es tu verdadero nombre, porque todos te llaman Matona pero así no te llamas no?. La Matona me miro y luego de dejar la cerveza sobre la mesa me dijo: -En realidad mi nombre ya no importa, desde que tengo uso de razón solo me han llamado por apelativos de mas chica me decían la tigresa haciendo alusión a mi forma de pelear similar a la de un felino, y una vez que le rompí el cráneo a un idiota que quiso sobrepasarse con mi abuela me pusieron la Matona.

Baje la mirada, bebí otro sorbo  de café, esperando que la Matona preguntara algo respecto a mi vida, pero de nuevo se produjo ese silencio perturbador, el cual se vio interrumpido por un menudo mozo que se acerco a nosotros para ver si solicitábamos algo adicional. La Matona se pidió otra cerveza mientras que yo opte por unos panecillos.

La Matona bebió un trago, aproximo su silla un poco más a la mesa de tal manera que su rostro quedo muy cerca al mío y me lanzo una pregunta que no esperaba: – Y, bueno sobre que deseas que te informe. Yo casi me atoro con el pedazo de pan que había llevado a mi boca, pues como sabia esa mujer que yo me había acercado a ella solo para obtener información importante de la ex esposa de mi jefe, tal vez fui demasiado obvia. Trate de disimular mi asombro y luego de calcular bien las palabras que iba a decir comente: -No deseo que seas mi informante, como te dije hace unos días, lo único que quiero es llevarme bien contigo pues ya pude comprobar lo ruda que eres cuando te enfrentaste a Don Álamo así que mejor es tenerte como amiga que como enemiga. No sé si me creyó, sin embargo pude notar que ya no estaba tan tensa como al inicio. Me miro fijamente y sin mas tapujos me hizo la siguiente propuesta:-Bueno suponiendo que seas sincera, te quiero proponer que a cambio de mi amistad lo cual implica cualquier favor que esté a mi alcance hacer por ti, tu me proporciones algo que no es tan difícil que lo consigas, quiero que me proporciones el ingrediente secreto de la sopa de viernes de Don Álamo.

Por un momento dude en aceptar tal proposición pero si lo pensaba bien mejor oportunidad no tenia, pues yo podía pedirle información de la ex mujer de Don Álamo y luego darle el ingrediente secreto de su sopa, pero no sin antes haber reunido pruebas para meterlo a la cárcel. Sonreí de medio lado, típico en mi cuando estoy nerviosa al no saber como manejarme ante situaciones nuevas lentamente estire la mano para estrechar la de la matona y mirándola sin siquiera parpadear le dije: – Cuenta con eso.

Esa noche me pareció mas corta que cualquier otra, debe haber sido porque me la pase tramando como iba a lograr que el individuo más despreciable e incomprensible del planeta me revelara el ingrediente secreto de esa sopa que tantos quieren probar. Mi mente no paro de trabajar hasta que el canto de unos pequeños pájaros y el color violeta del cielo me hicieron ver que ya había llegado un nuevo día y tenía que ir a trabajar. Me duche, cogí un pantalón negro que por viejo ya había perdido algo de color, que iba hacer estaba en época de austeridad, y lo poco que ganaba tenía que distribuirlo entre el alquiler del cuarto donde vivía, mis alimentos y ahorrar para poder largarme a mi país, es por eso que no podía darme el lujo de comprarme vestidos o algún accesorio que figure en revistas como Cosmopolitan o Vanidades. En fin lucir a la moda era lo que menos me importaba en ese momento, lo único que tenia en mente era arrancarle el secreto de su sopa al miserable de Don Álamo y después de pasar en vela toda la noche había llegado a la conclusión que todos los humanos anhelan lo mismo de una manera u otra: Poder. Si todos queremos tener poder, todos queremos ser superiores a los demás y esto iba a ser el talón de Aquiles de Don Álamo. Iba a adularlo tanto que iba a llegar a sentirse como el dueño de todo el Mercado Santa Rosita y una vez que lo tenga cegado por tanto orgullo me haría la zonza y de su misma boca saldría el secreto codiciado. Tome un par de aspirinas para aliviar la terrible jaqueca que tenia producto de horas sin dormir, mas repuesta cogí mis llaves y salí dispuesta a hacer todo lo que este a mi alcance para lograr justicia y detener al bastardo de Don Álamo y salvar la inocencia de tantos niños.

-Buenos días Don Álamo, como amaneció?. Con una cortesía de lo mas fingida salude a quien no se imaginaba que muy pronto dormiría en la cárcel.

-Seguro que hoy va a llover, pues es un milagro que hayas venido a trabajar tan temprano. Don Álamo se sorprendió de verme afilando los cuchillos y de encontrar el puesto bien limpio, no sabía que todo era parte de mi trama para poder acabar con él.

– Es que Don Álamo me he dado cuenta que haciendo las tareas simples con anticipación, tengo más tiempo para poder aprender aquellas labores más complejas y en las cuales debo poner especial esmero…  usted sabe así puedo aprender de Usted como hacer cortes tan bien acabados y en excelentes proporciones, tengo suerte de tener como jefe al mejor carnicero de todo Santa Rosita, un maestro en el oficio, titulo que se lo ha dado la clientela, pues yo he escuchado como comentan las comadres mientras usted prepara sus pedidos.

El viejo de Don Álamo me miraba de reojo a la vez que al igual que un pavo se le hinchaba el pecho de tanto halago. Por mas que quería disimilularlo con su silencio, mediante sus gestos y actitudes podía notar que le encantaba que lo alaben, sin duda su ego era mas fuerte que cualquier cosa, pues ese día renegó menos que de costumbre con mis torpezas, con tal de escuchar una loa por parte mía era capaz de perdonarme aun si hubiese echado a perder una res entera con mis cortes mas que malos.

Durante esa semana lo único que escuchaba Don Álamo por parte mía era lo bien que hacia su trabajo, todo un ejemplo a seguir, un hombre trabajador y esmerado, como me gustaría tener su templanza para sacar adelante un negocio…. En fin todo lo que estaba a mi alcance para poder ganarme la confianza de ese viejo mañoso era válido y si para eso tenía que prácticamente convertirme en un perrito faldero de mi jefe, lo haría.

El aniversario del mercado cayó justo un día viernes, todos sabían que ese dia habría mucho mas venta.  Desde temprano me pegue como chicle al viejo de mi patrón para poder sacarle el tan ansiado ingrediente secreto de la bendita sopa. Pero no se si es que mis intenciones eran muy obvias o es que el asqueroso de Don Álamo olvido todo lo bonito que le había estado hablando durante tantos días por dar entrada a sus bajas pasiones, pues ni bien llego el chiquillo cómplice que fulgía de ayudante los viernes, que de un sopapo me mando la barra de atención y con su socarrona voz dijo: Ya deja de andar tras de mi como un gas que se me ha escapado y vete a hacer lo que mejor sabes: Vender mi riquísima sopa.

La sangre me hervía de tanta rabia que tenia contenida de nada valió toda mi hipocresía puesta en práctica adulando al depravado de Don Álamo para que en menos de un segundo todo trabajo realizado se viniera abajo,  a esto tenía que sumarle las incomodas miradas que la Matona me mandaba mientras vendía la susodicha sopa de viernes.  Lo bueno es que terminada la faena había recolectado tanto dinero en propinas que hasta superaba el pago quincenal que Don Álamo me hubiera hecho. Mientras terminaba de limpiar el puesto observe nuevamente como Don Álamo le hablaba casi en el oído al chiquillo, le daba unos golpecitos en la espalda para automáticamente entregarle un pequeño fajo de billetes y una caja en la que se veía que iban unos juegos para niños. Otra vez estaba entregando regalos para esas incautas criaturas que el avaro del chiquillo le conseguía. Tenía que tomar el toro por las astas era más que comprobado que ese chiquillo adolescente vendería hasta a su propia madre con tal de tener dinero, entonces decidí salir tras de el agarrarlo desprevenido y ofrecerle parte de lo que había conseguido con las propinas para que me dijera que es lo que sabía, así obtendría las pruebas necesarias para culpar a Don Álamo ante la policía.

Termine de arreglar todo el puesto lo mas rápido que pude, mientras Don Álamo contaba su dinero aproveche para despedirme a la carrera, así no me interrumpiría con algún trabajo extra y salí rápidamente para no perder de vista al muchacho. Lo seguí muy de cerca cuando estaba a punto de voltear en una esquina y cerciorándome que no hubiera mucha gente lo cogi por el hombro. El enclenque joven se sobresalto pues lo había cogido desprevenido, por lo cual fue mas fácil jalarlo hacia un pequeño callejón y arrinconarlo contra una de las paredes de ese callejón sin salida. Entonces me acerque muy lento y le dije: Bueno cual es el precio para que me cuentes todo sobre Don Álamo. El jovenzuelo me miro algo confuso pero a la vez mas relajado que al inicio, se zafó de mi mano y colocándose a unos centímetros mas alejado de mi dorso, me contesto: Todo respecto a que, si sé exactamente lo que tu sabes: Que es un viejo carnicero cuya vida la dedica íntegramente a su puesto en el mercado, que es un avaro hasta los huesos  aunque no se de que le vale tener tanto dinero si esta mas solo que un hongo. Eso es todo lo que se, no se que mas quieres que te diga. Se quedo mirándome fijamente y al ver que yo no gesticulaba palabra alguna, saco un pequeño y extraño cigarrillo, fue entonces cuando de un solo sopapo le lance el cigarro al suelo y cogiéndolo por el cuello, le restregué: Yo también tengo dinero, te puedo dar mucho mas de lo que te ha dado ese viejo, solo necesito que me confirmes lo que he descubierto: Que tu le llevas inocentes niños a ese vejete depravado para que de rienda suelta a sus aberraciones y en compensación el te da un suelo elevadísimo aparentando que es porque lo ayudas a vender esa sopa los viernes, tu no dices nada porque con ese dinero pagas tu vicio.

El chico en lugar de sentirse acorralado soltó una carcajada y recogiendo su cigarrillo me contesto: Jajajajaja…, que gran imaginación tienes, deberías ser escritora. Pero tienes razón en una cosa: Es verdad que yo consigo niños a Don Álamo para que le hagan favores pero no de los que tu crees, están más bien relacionados con la sopa de viernes que el vende y que a todos les gusta, obviamente que el me paga por esto y como extra lo ayudo a vender la sopa. Creo que ya sabes lo suficiente y te aconsejaría que no trates de averiguar mas, pues no vaya a ser que al final  te decepciones  tanto y decides alejarte de Don Álamo y dejarlo sin ayudante en el puesto. Eso si sería una pena, pues él no lo soportaría . Recuerda que ya una mujer lo dejo por ese motivo, ahora lo único que lo mantiene vivo a Don Álamo es su negocio y si tu se lo arruinas lo estarías matando. Terminando de decir esto se sacudió de mi, se arreglo la vieja camiseta que traía puesta y como si nada hubiese pasado se alejo muy despreocupadamente silbando.  Yo sin embargo me quede mas que perpleja. No entendía nada de lo que me había dicho ese chiquillo ¿Cómo era eso que los niños que él conseguía tenían relación con la sopa de viernes de Don Álamo?. Pero de todo lo que me dijo una cosa me quedo totalmente clara: Había una mujer que no solo sabia lo de los niños y la sopa, sino que sabía mucho mas de lo que debía saber y además lo había abandonado dejando a Don Álamo devastado, esa mujer no podía ser otra que su esposa. Nuevamente necesitaba encontrarla y la persona que podía indicarme donde se encontraba esa mujer era la Matona.

El lunes después del trabajo  y luego de que Don Álamo haya cerrado el puesto de carne, espere a la Matona a las afueras del mercado. Ella se sorprendió un poco pues hacia días que no cruzábamos palabra alguna, sin embargo me saludo cortésmente. Le propuse ir a dar un paseo a una plazuela que no estaba muy lejos de donde vivía y que por las tardes presentaban espectáculos callejeros. Una vez sentadas en una de las banquetas viejas de aquel lugar le comente: Escucha te he traído hasta este lugar para conversar de un tema que nos interesa a ambas. La Matona al oir esto abrió los ojos tanto que parecían dos canicas y acercándose a mi dijo: Ya sabes cual es el ingrediente secreto de la Sopa de Viernes del viejo ese. Yo la mire calculando bien lo que iba decir, pues de que supiera el ingrediente secreto, realmente no lo sabía, sospechaba que la mujer de Don Álamo lo supiera, pero eso de que iba a servirle a la matona. Suspire profundamente y tratando de calmar sus expectativas, le tome la mano y le dije: Que te parece si tomamos un refresco y te explico todo mas calmadamente. Nos paramos y  fuimos hacia una pequeña carretilla donde un amable señor ofrecía, por unos pocos centavos, unos vasos repletos de deliciosos jugos de frutas. Pedí uno para mi de sabor a manzana e invite otro de sabor a uva para la Matona, mientras bebíamos le dije:  Acabo de enterarme y de muy buena fuente, que hay una persona que sabe todo respecto a la sopa de viernes de Don Álamo,  por lo tanto debe saber como se prepara y que ingredientes lleva. Sin embargo volvemos al punto inicia de todo este embrollo, por eso necesites que me des la información que te pedí en algún momento, así tu podrás obtener los ingredientes que Don Álamo tanto oculta. La Matona parecía que me había oído decir un trabalenguas pues estaba con la boca abierta y los ojos idos, solo atino a decir: No entiendo lo que has dicho. La mire nuevamente y sonriendo le conteste: Esa persona que sabe todo respecto a la sopa de Don Álamo, es su ex mujer. Por lo tanto si tu me indicas donde encontrarla, yo podría ir y obtener la información que tanto deseas.

La Matona termino de beber de un solo trago el jugo de uvas que le invite y sentándose en la esquina de un muro, me contesto: Y porque tendría que darte ese dato a ti, si yo se donde esta esa mujer no crees que seria más fácil que yo misma vaya y le pregunte por los ingredientes.

La Matona tenía razón, si ella sabia donde encontrar a esa mujer, pues ella misma podía sacarle la información, por lo que yo me convertía en innecesaria a menos de que convenza a la Matona de lo contrario. Entonces contemple sus ojos ,me incline de tal modo que su rostro quedo a pocos centímetros del mío y le dije: Tienes razón pero no te has puesto a pensar que tal vez ella no te diga nada, recuerda que en algun momento tu fuiste tanto para ella como para su marido su enemiga, mientras que a ella sentía amor por Don Álamo, hacia ti solo sentía odio. Por otro lado si yo voy y me presente como trabajadora de Don Álamo y le comento que intento hacer que progrese el negocio y de esta manera  ayudo a Don Álamo a salir de su depresión por el abandono que sufrió hace años, tal vez ella por el amor que tuvo hace años o por compasión me de la información mas fácilmente.

La Matona se sobreparo, camino de un lado a otro como si estuviera analizando cuidadosamente todo lo que dije y luego de un momento volteo hacia mi y dijo: Tienes razón, a Doña Rosaura la encuentras en Villa Sol un poblado a unos minutos de aquí.

Dar con la casa de Doña Rosaura no fue muy difícil pues el pueblo donde vivía era pequeño y todos sus vecinos se conocían. Las rosas que adornaban el pequeño jardín de la entrada, el cerco de madera barnizado y el blanco de las paredes de la vivienda denotaban que Doña Rosaura era una mujer detallista y cuidadosa. Toque la puerta y al cabo de unos segundos salió una señora sonriente, de cabello negro, tez blanca y un delantal rojo. La quede mirando y aunque ya sabía la respuesta, con la timidez que algunas veces me caracteriza pregunte: Se encuentra la señora Rosaura. La amable mujer sin dejar de sonreir , me contesto: Soy yo, dime en que puedo ayudarte.

Trate de imitar la amabilidad de Doña Rosaura y fingi una sonrisa amena, tratando de esta manera ganarme un poco de confianza pues estaba segura de que cuando le mencionara a Doña Rosaura que conocía a Don Álamo, su simpatía se iría. Respire hondo y sin pensarlo mucho le dije: Bueno permítame presentarme mi nombre es Aurora, trabajo con Don Álamo en el puesto del mercado. Ni siquiera había terminado de hablar cuando la mujer se dio media vuelta y entro a su casa pero en el momento en que se disponía cerrar la puerta, la cogi por el brazo y de manera suplicante dije: Mire yo se que esto es algo incomodo para Ud. pero solo necesito cinco minutos de su tiempo, creo que es la única que puede ayudar a Don Álamo, el está muy deprimido y temo lo peor. Tal como lo pensé Doña Rosaura era una señora que se preocupaba por las personas que han compartido momentos importantes en su vida aunque después se hayan alejado de ella y Don Álamo era una de esas personas. De tal manera que la noble mujer haciendo un sacrificio me invito a pasar dentro de su casa, una vez que nos sentamos en la los aterciopelados sofás de la pequeña sala me dijo: Como quieres que ayude a mi ex marido.

En ese momento el rostro se me ilumino de felicidad estaba a punto de obtener la información que tanto deseaba, ahora todo dependía de cómo le planteaba mis argumentos a Doña Rosaura.

Me puse de pie, camine hacia un lado, luego me acerque a Doña Rosaura, me arrodille ante ella y cogiéndole las manos le dije casi con lagrimas en los ojos: Mire señora, yo le tengo cierto afecto a Don Álamo debido a que me dio trabajo cuando mas lo necesitaba. Cuando recién entre a trabajar lo veía con ánimos, había días en que se deprimía un poco, pero luego con las ventas de su sopa de los días viernes se animaba nuevamente. Sin embargo hace semanas que ya no le importa nada, ni siquiera vender esa sopa que tantas ganancias le daba, se excusa diciendo que de que le vale tener tanto dinero si no tiene con quien compartirlo. Se ha descuidado tanto que los acreedores lo buscan por doquier y es el hazme reir de su enemiga Doña Pascual y su nieta la Matona. A mi me da mucha pena y siento el deber de por lo menos salvar su honra pagando a todos los deudos que lo buscan, ahora bien soy sincera si se trata de hacer cortes de carne y venderlos en lugar de ayudar lo hundiría mas, asi que se me ocurrió que preparando la sopa de viernes y vendiéndola podría ayudar, pero necesito saber que ingredientes lleva la sopa, cual es el secreto para asi cocinarla como debe ser y recuperar a la clientela y por lo menos pagar las deudas de Don Álamo y comprarle sus antidepresivos que tanto necesita, antes de que el pobre hombre termine acabando con su vida. Al oír la última frase Doña Rosaura soltó un sollozo y se llevo las manos a su rostro. Dejo su asiento para ir a un rincón y llorar en silencio, yo me quede esperando parada en una esquina, luego de unos minutos y secándose las lagrimas que le corrian por las mejillas me dijo: Como quisiera ayudar, no puedo permitir que Álamo se quite la vida, pero no creo que revelándote el secreto de la sopa de viernes se solucionen las cosas, al contrario empeoraría todo.

Yo me quede sin palabras no entendía lo que Doña Rosaura me decía, creo que mi rostro fue mas que explicito porque seguidamente Doña Rosaura se acerco hacia mi y dijo: Toma asiento traeré unos vasos con agua, así lo que te voy a revelar no será tan amargo. Doña Rosaura salió de la cocina bebió un trago del vaso que llevaba consigo y me acerco otro similar, me invito nuevamente a tomar asiento y comenzó con su relato: Álamo y yo éramos recién casados cuando abrimos el puesto de carne en el mercado, no nos podíamos quejar con las ventas pues nos alcanzaba para vivir cómodamente. Luego de unos años vino nuestra niña Mayoli, las necesidades aumentaron asi que decidimos abrir mas temprano los viernes y preparar la famosa sopa de viernes que tanto gusta a la gente. Mientras yo atendía a la niña Alamo preparaba la sopa según la costumbre de las personas antiguas del pueblo: con mermas de carne y huesos que no servían para el consumo. Paso el tiempo, el mercado creció, se abrieron nuevos puestos, llegando la competencia como Doña Pascuala quien siendo una señora de antaño tenia su maña para preparar la sopa de viernes y empezó a quitarnos clientela. Alamo comenzó a desesperarse pues nuestra hija crecia y lo que vendíamos ya no alcanzaba para los requerimientos de Mayoli. Fue en esa desesperación de querer vender mas que un viejo curandero le dio el ingrediente que le da ese sabor especial a la sopa que vende Alamo y que llena de energía a todos.

Yo estaba en ascuas estaba a punto de que se me revelara todo lo que había estado esperando por tanto tiempo, entonces Doña Rosaura se me acerco y muy quedo me dijo: No hay nada en este mundo que te de tanta dulzura, energía y vitalidad como la tierna carne de un niño. De un salto me sobrepare no podía creer lo que acababa de escuchar, es que acaso Don Alamo cocinaba carne de niños en su sopa y se las daba de comer a sus clientes. No se que era mas enfermizo, el ser un pedófilo o ir descuartizando de a pocos  a unos niños por dinero. Doña Rosaura pareció leer mi mente, por que antes de que le hiciera cualquier pregunta me dijo: Claro no es que mate a los niños, sino que les corta unos dedos o algunos trozos de oreja, y no siempre son los mismo niños sino terminaría matándolos a cambio les da regalos. Esa es la razón por la que me aleje de el, pues al principio se que lo hizo por necesidad por nuestra hija, pero luego la avaricia lo cegó y siguió con el mismo método de preparación. Yo tengo una niña y temía que por dinero terminara cercenando los dedos de mi pequeña.

Ahora entendía todo, los favores que le hacían los niños a Don Alamo era donarles por asi decirlo algun pedazo de su brazo, dedo de la mano o del pie o cualquier parte que pudieran cortarse sin que le costara la vida para que el cocinara su famosa sopa y a cambio ellos pedían los juguetes que mas querían.

Doña Rosaura se quedo inmóvil frente a mi esperando que yo le dijera algo, entonces le comente: Tiene razón yo no podría hacer eso y creo que tampoco podría seguir trabajando con alguien que hace lo que me acaba de decir. La verdad es que Don Alamo no esta deprimido, sigue trabajando y vendiendo su sopa de viernes, yo confundí las cosas y pensé que era un pederasta, entonces decidí reunir pruebas y en ese proceso una cosa me llevo a otra y asi llegue a Ud. quien me ha aclarado todo el panorama. Ahora si bien es cierto que Don Alamo no esta a punto de suicidarse, tampoco es feliz, nunca sonríe, es amargado y solitario y trata de ahogar toda esa rabia interna trabajando extremadamente, peleando por ganar más comensales para su sopa.   Pero tal vez Ud. pueda ayudar a que el deje ese trabajo, el la sigue amando y de repente con ese amor lo convence de que hay otras formas de ganarse la vida y estar juntos nuevamente. Ud. lo abandono sin siquiera darle la oportunidad de hablar, de cambiar. Hágalo por su hija, ella me imagino que también querra a su padre de vuelta.

Me dirigí hacia la puerta y antes de retirarme le dije a Doña Rosaura: Si desea que la ayude, búsqueme el lunes por la mañana en la puerta del mercado.

El lunes de la semana siguiente llegue mas temprano que de costumbre, había limpiado el puesto de venta de carne. Llego Don Álamo y revisando el trabajo que había hecho, me dijo: Y a que se debe todo esto, que favor querrás. Me acerque al viejo de mi jefe y le dije: El único favor que deseo es que se acerque a la puerta del mercado para que hable con alguien que lo ha estado esperando. Don Álamo volteo hacia la entrada del mercado y vio a Doña Rosaura y a su hija Mayoli. Me miro como pidiendo explicaciones pero el llamado de su pequeña hizo que la conversación conmigo quedara pendiente y se acerco hacia ellas.

Al final del dia, Don Álamo sonreía y tomado de la mano de Doña Rosaura se acercaron hacia mi y me dijeron: Aurora, puedes cerrar el puesto que queremos hablar contigo. Hice lo que me pidieron y antes de que la Matona apareciera me acerque hacia Don Álamo y su mujer y les dije: Soy toda oídos.

Doña Rosaura me tomo por las manos tal como yo lo hiciera días antes cuando la visite y dijo: Tenias razón, Álamo solo quería nuestro bienestar, converse con él, nos sigue amando y es por eso que ha decidido dejar de vender la sopa de viernes y como prueba de que ha cambiado dejara el mercado y se mudara con nosotros a Villa Sol, ahí trabajaremos en jardinería para poder mantener a muestra hija y con lo que ha ahorrado pondremos una florería. Terminando de decir esto se acerco Don Álamo hacia mi, me entrego un sobre y dijo: Como comprenderás ya no podrás seguir trabajando con nosotros, pues el puesto del mercado lo cerrare y en la florería trabajaremos Rosaura y yo, siendo mas que suficiente dos personas. Se que tienes necesidades, por eso te entrego este dinero en compensación el tiempo que me ayudaste y en agradecimiento por haber hecho que este junto a mi familia nuevamente.

Les di un abrazo fuerte a ambos, pues después de todo estaba feliz de que terminaran las cosas bien para ellos, además a mi tampoco me convenia quedarme en el mercado pues que explicación le daría a la Matona cuando me la encontrase. Me retire, una vez estando en mi casa, abrí el sobre y pude comprobar con asombro que el dinero que me había entregado Don Álamo era lo suficiente como para regresar a mi ciudad natal y vivir unos meses sin trabajar. Así que no lo pensé dos veces, al día siguiente aliste las pocas cosas que tenía y enrumbe hacia mi país.

Al cabo de un tiempo y gracias al dinero que me había dado mi ex jefe inaugure un negocio de comida, un restaurante en el centro de la ciudad que me había colocado como una empresaria exitosa y cuya especialidad era la sopa de viernes.

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1 Comentario

  1. por Sandra Ines Vidal Binasco publicado el 08/01/2014  19:39 Responder

    Una novela corta de facil lectura

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