Bella condena.

Sabía que si algún día me perdía no podría parar nunca más.
Te he echado más de menos de lo que te he tenido desde que apareciste en mi vida.
Andaba por un cinco del cinco, te encontré sin quererlo como un capricho del destino, todo lo que siempre busqué, ahí estabas tú. Inexplicable instante.
Quiero huir por momentos pero muero de ganas de abrazarme a tu pecho y quedarme perdida. Preciosa condena la de tropezarme contigo.
Pinta mi vida con tu poesía. Déjame resguardarme en tu mundo hasta que me cure.

 

O simplemente CÚRAME.

Últimas publicaciones de Naxe Ramirez (ver todo)

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada