El descanso del guerrero

A lomos de su exhausta montura épica, regresa el paladín al hogar tras la durísima campaña invernal. Incontables orcos cayeron bajo el mithril de su espada inmisericorde. Otros tantos compañeros, excelentes caballeros todos ellos, sucumbieron a las negras flechas enemigas. Su esposa, antaño hermosísima dama elfa, aguarda impaciente frente al portón del imponente castillo ancestral.
– ¡¿Te parecen horas de llegar?! Pues mientras tú andabas por ahí divirtiéndote con tus amigotes, tu hijo… Porque te recuerdo que tienes un hijo adolescente…¡Tu hijo ha suspendido hasta la magia!
Bienvenida digna de un cantar de gesta. O de un humilde microrrelato.

Últimas publicaciones de Carlos Ortega Pardo (ver todo)

2 Comentarios

  1. por Eva García Romo publicado el 10/01/2014  18:46 Responder

    ¡Me encanta! Felicidades. Muy original la mezcla de vocabulario de épocas anteriores y actual

    • por Carlos Ortega Pardo publicado el 10/01/2014  21:36 Responder

      Muchas gracias por tu atención, Eva. Nos leemos.

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada