Callejón sin entrada

Al asomarse se veía ese callejón a lo lejos como un edén particular. Al pasar, las personas cambiaban el semblante y diluían sus preocupaciones por un instante, cuando giraban en la esquina volvían a sumergirse en sus problemas y la cara se desfiguraba en rutinaria.

 

Nunca encontró la entrada, había callejeado por la zona pero nunca lo halló. Cuando regresaba del trabajo le gustaba observar el callejón y la pasajera alegría de la gente.

 

Qué pena que sólo hubiera ese callejón en toda la ciudad, qué pena que el callejón más deseado de toda la ciudad  no tuviera entrada.

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2 Comentarios

  1. por newowen publicado el 12/01/2014  17:35 Responder

    Qué interesante. Y muy bien escogida la foto. Me ha traído a la memoria un pasaje de Neverhwere, una novela del genial Neil Gaiman. ¡Un Saludo!

  2. por Eva Garcia Romo publicado el 12/01/2014  19:54 Responder

    Sorprendente, original, fresco. ¡Felicidades!

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