Fantasía

Fantasía

Buscando a su amado, la dulce princesa manchó sus zapatos con el musgo del pantano. Al fin, sobre una roca, lo vio.

-Te amo mi príncipe- le susurró la mujer al sapo besándolo en la boca-

La policía encontró el cuerpo de la fugitiva del manicomio tendido en el pantano, se dedujo que había muerto por alguna toxina típica de las ranas de la zona. Sin embargo nadie pudo explicar las huellas de pies desnudos que nacían en el barro al lado del cadáver y se perdían en el asfalto de la calle.

 

Francisco Solanes

Escribir, solo entonces, respiro.

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