Metamorfosis

Abrió repentinamente la puerta. El sol entró sin pedir permiso. Le estalló sin más en la cara. Sus ojos chorrearon luz a borbotones. Una férvida llamarada incendió su garganta. Cuando intentó hablar, un rugido de fuego lanzaron sus fauces furibundas.
Desde un extremo al otro, la noche destellante ardió como una hoguera.

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