Hay momentos que hacen que todo lo demás parezca mentira.

Me despido de ti.
Largas han sido las noches en las que, presa del pánico, hacías uso de mi nombre para buscar consuelo. Suerte has tenido de encontrar unos brazos fuertes que te acunasen hasta mi partida diurna.

Pero aunque mi naturaleza lo exige, te concedo la razón en que hay momentos que es mejor no revivir. Y te dejaré aferrarte a un nuevo padre que sí se comporta como tal, mientras tus noches se calman con mi partida, esperando que así un día te olvides de todo lo que te hizo pasar.

Incluso a las pesadillas nos gusta soñar.

Ester

Ingeniera de la imaginación.

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