La pureza del armiño.

Y allí había una rata, una rata sucia y desnutrida encerrada en una jaula, una jaula lo suficientemente estrecha para apenas dejarla moverse.  Esa rata se encontraba allí, inmóvil y callada, rodeada de otras ratas, ratas en sus mismas condiciones. Las ratas tenían miedo… estaban rodeadas de armiños, hermosos armiños de blanco inmaculado… armiños aburridos de la rutina y divertidos por el juego.

Aquella única rata negra miró a los armiños, armiños que se veían iguales que ratas, ratas con pieles de armiños blancos, y fue cuando se percató que las ratas en las jaulas eran armiños plateados… armiños disfrazados de ratas.

 

Aclaración: Los armiños son animales increíblemente limpios, cuidándose siempre para no mancharse. Especialmente en invierno, cuando su piel se torna blanquísima, y de esta característica del armiño, los cazadores obtienen cruel ventaja.

Cubren con barro la entrada de la cueva del pequeño animal. Y cuando este llega a su vivienda, en lugar de limpiar la puerta obstruida por el barro, por no manchar su piel prefiere ponerse a luchar contra los perros de caza, ante los cuales siempre sale perdiendo. De esta manera, por mantenerse limpio, el armiño pierde la vida.

 

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1 Comentario

  1. por Clavem publicado el 05/05/2014  05:13 Responder

    Bueno, realmente y siendo sincera, soy nueva en esta página. Espero que les haya gustado este escrito con interpretación “abierta”~.

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