LOS OJOS DEL CORAZON

Y lloré… lloré y lloré mucho mi vida

y lloré, como ahora estoy haciendo

y no paro de llorar es que no puedo

no puedo y por eso estoy sufriendo.

 

Y sí, por mí sufro un poco…un algo,

pero por ti mi amor sufro… un todo,

un mucho…¡sufro una barbaridad!

y… no puedo controlarme ni parar.

 

Tengo una tristeza… ¡INMENSA!

enorme, tanta pena que me muero,

me muero por no poder socorrerte,

porque te siento muy triste y solo.

 

Por no salir a tu encuentro y besarte

y no poder correr hacia ti y acariciarte

por no volar como un ave y rescatarte

por atada encontrarme de pies y manos.

 

Por la incertidumbre de ¿cómo? estás

¿el qué? por lo que en tu mente pasa.

por el ¿cuánto?… estás tú padeciendo,

por la injusticia que tú estás pasando.

 

¡DIOS!, échame a mí toda la culpa

no dejes que sufra ni un segundo…

dáme las horas que a él angustian

y a EL salva de este mal momento.

 

Deja que su alma de paz se llene…

que la serenidad llegue a su mente

que  padezca más no lo consientas,

dale la tranquilidad que se merece.

 

Que, todo ésto como pesadilla sea,

que ni siquiera un sueño haya sido

bórrala, táchala, apártala y pronto,

conviértela en algo que no ha sido.

 

¡Cuánto le quiero!, ¡cuánto le amo!

se me parte el corazón imaginando

sus grandes y vivos ojos sollozando

devuélvele la mirada dulce y tierna.

 

Haz los míos enrojecer por el fuego,

quémalos deprisa y queden ciegos,

los suyos salva te lo suplico y ruego

con los de mi corazón ya a él lo veo.

 

 

 

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