LA IMAGEN DE AYER

Es algo que todavía no alcanza a comprender… los sentimientos que, a la par le producen las imagénes del ayer.

Siempre le ha pasado o mismo y… ya han pasado años y bastantes. Es, que en cuanto ve una imagen del pasado, a la vez que le produce una sonrisa sorprendente, una ilusión que no puede descifrar, un hormigueo en sus entrañas como no dándo crédito a lo que está viendo, un palpitar de corazón tan acelerado que teme se le salga… y por el contrario, en un segundo le cambia la cara, la expresión es de una pena tan inmensa que rompe en sollozos sin poderlo remediar, sin poder evitarlo, es como si la alegría y la pena se entremezcaran y se hiciesen un ovillo en su estómago difícil de desliar.

Le entra tal congoja que no puede parar de llorar, la confunde, siempre se encuentra esta situación cuando le pasa ésto, y la reacción es la misma, nada la diferencia de la anterior, es exactamente idéntica, no varía ni un segundo… eso es lo que más le sorprende, lo que más le intriga de cómo puede que una imagen le hagan sentir sensaciones tan diferentes, pero siempre de la misma forma.

Cree que no le viene bien… siempre lo pensó. No le vale la pena volver de ninguna manera al pasado, sufre demasiado, le duele tanto que la amarga duramente y se convierte en un agrio recuerdo cuando, contrariamente, la primera impresión es tan positiva para ella.

El pasado ha debido de ser triste, los recuerdos tan lejanos dejaron su alegría en el camino, sus ilusiones en una cuneta no transitada, en la que han crecido matojos y cardos del color de la sequía, cuando antes era plagado de amapolas rojas y margaritas blancas y el camino era verde, como cantaba la canción.

Por ese camino verde se perdieron esperanzas, ilusiones, ese amor inolvidable, ese amor que estaba en flor…

Nunca volvió a ser lo mismo, nunca más sintió ese revoloteo en su pecho, esos sueños que nunca se hicieron realidad. Ahora piensa que tampoco van a serlo, vive el momento, el poco que tiene para amarle de cerca. Luego queda en su pensamiento, como el que quedó por mucho tiempo el primero… Sí, a veces vé como aparecen las flores en aquel camino seco, cómo se asoman de nuevo a su encuentro, lo que no sabe es cuánto, esta vez, tardarán en marchitarse…

Quizás, esos sentimientos entrelazados quieran decir algo, sean un anuncio a otro fracaso, a otra desilusión… o quizás, sea que todavía está soñando, por eso le vienen esas imágenes que tanto daño le producen, que tantas heridas abre, cuando ya habían cicatrizado.

Creo que le voy a dar un consejo, que coja su botiquín y lo tenga muy a mano… por si acaso. Repleto de betadine, de algodón, gasas y esparadrapo y que, por si acaso sucediera vaya entrenando sus manos para darse buenas friegas en el pecho de su izquierda, para irse acostumbrando. No vaya a ser que le venga de sorpresa…que las caídas ahora pueden ser más peligrosas.

Algo teme, algo le dice que el pasado vuelve. Algo, puede que quieran decir estas contradiciones, esta manera de sentir… sentimientos tan opuestos.

El tiempo, el maldito tiempo que sigue corriendo, dará una respuesta… no quiere que llegue si es igual que la primera. Se empieza a serenar, las lágrimas ya ceden… el cansancio parece hacerse su dueño y entrará en un sueño del que desearía no volver a despertar. Ya respira pausadamente, ya calmada de ese desasosiego dormirá tranquila… hasta que la realidad la despierte.

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