MAS TRISTE DE LO NORMAL…

Y hoy se encuentra demasiado triste. No ha podido verle y eso le produce una enorme pena.

Cada día que no se encuentra con él, lo siente obscuro, aburrido, apagado, opaco, ciego, sordo y mudo…Le echa tantísimo de menos que es un día vacío, pero con el tiempo corriendo en su contra, con las horas que no se pasan, con las agujas que no se mueven, al contrario parece que corren marcha atrás…

No concibe estar ni un minuto a su lado… ni un segundo y menos… veinticuatro horas.

El tiempo se detiene para escarbar más en sus heridas, hacerlas sangrar hasta dejar secas sus venas… No, no exagera en nada, yo la he visto llorar, sufrir como una cría que se pierde en un centro comercial sin encontrar a su madre, con el miedo de haberla abandonado.

Hoy se ha puesto el pijama de ratoncitos, le ha hecho gracia esa coincidencia, ha esbozado una sonrisa porque, un día que se lo puso, y él estaba lejos, le llegó a decir que, aquel ratoncito que estaba más cerca de su corazón era él, que allí debería notarle, que allí estaría escuchando sus latidos y que allí se quedaría toda la noche a su lado, que lo sintiese, que lo arropase junto a su pecho y que así, notase que no se separa de ella. Sí, por un momento se sintió bien, se sosegó y pensó que él estaba ahí con ella, no fué casualidad sino que, como él le recuerda muchas veces, son causalidades, son cosas que tienen que pasar porque sí, será porque sí lo quiere él… y ella también.

Hoy ha sido un día excesivamente tristón, no puede imaginarse hasta qué punto lo añora, lo echa de menos, le necesita… tanto, que otro día sin él no lo podría resistir, aunque ya haya pasado alguna vez… pero no se acostumbra a esta situación que debería ser normal.

Hoy siente que le quiere más, que la necesidad de estar con él es la única que ha sentido, que no sabría vivir sin estar a su lado, que es vital en el transcurso de su vida, de la que ya no puede prescindir desde que se lo volvió a encontrar, desde su segunda historia de amor… no quiere de ninguna manera que llegue a una tercera, eso sería echar por los suelos su ilusión, ahora no quiere perderle porque una tercera vez podría ser que no llegue o una segunda vez… podría ser una separación más que ya no podría superar.

Esta noche se conformará con el ratón que está en su pecho, lo abrigará y acunará al son de sus pálpitos, mañana, mañana… quiere que ese ratón se convierta en el principe del cuento, en la carroza que la hace viajar por el camino de los sueños, por la carretera de las ilusiones… por la autopista hasta el ¡CIELO!.

Mañana será otro día, lo verás, te lo prometo.

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