SOPA DE RELATOS

Encuentra al escritor que tienes dentro

CARTA A MI ANGEL.

Posted by law07 en Miércoles, 1 Septiembre, 2010

 Hoy quería volver a sentir tus labios,y quizás me demore mucho en darme cuenta que todo sucedió porque hacé mas de 2 años no te digo aquella frase que nos unió.Sabes aunque en la distancia estés y seas inalcanzable en mi presente, hoy quiero decirte quizás no con una palabra ni con un beso,pero si con mi alma cuanto  te quiero…

 A veces soy débil lo sé , aunque bien conoces mis pensamientos y entenderás que mucha falta me haces.

Quisiera sentir tus abrazos, tu aroma, tu aliento, pero realmente cada vez siento que esos recuerdos se están marchitando y no sé ¿cómo mantenerlos?es que ni siquiera por más que lo intento me acuerdo de tu voz…

¿Que puedo hacer para que esto no siga sucediendo, si me siento sin fuerzas para continuar?

Quizás en un futuro pueda volverte a ver, y entonces así recordaré todos aquellos sentimientos que he suprimido de manera inconsciente ,de pronto por un miedo a sentir que hace mucho te fuiste de mi vida,que nunca te volveré a ver porque aun no existe una manera de revivir a los muertos,o sencillamente porque mi miedo a saber que seras mi primer y único amor verdadero me hace sentir sola y bacía en este aparente circulo donde hay muchos y al mismo tiempo nadie que me ame.

Son mil historias las que quisiera contarte,pero se que no es necesario pues en un ángel mas, te has convertido,mi ángel de la guarda,al que hoy ruego para que nunca me desampare.

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Leila

Posted by sibisse12 en Martes, 31 Agosto, 2010

Sé que no te puedo retener a mi lado, o pedirte que vuelvas ahora que estás a miles de kilómetros. Pero recuerda que la distancia no disminuye el dolor. Sé que mi forma de ser a veces tan reservada, te confunde y te enfada, pero quizás no quiero que sepas lo que por mi mente pasa, porque créeme, ni tú ni nadie lo entendería.
Lo único que quiero es que cometas tus propios errores y no creas eso de que con el tiempo uno se vuelve más sabio, en realidad aprendemos de esos errores, cada vez que los cometemos. Quiero que si hace falta tropieces en la misma piedra mil veces, y que te levantes por tu cuenta, porque yo no estaré ahí para consolarte. Y ahora que te has ido te confesaré mis errores y mis piedras en el camino.
Cuando tan sólo era una adolescente me convertí en persona no grata en mi pueblo, no entraba dentro de ningún grupo, no seguía ningún lema, tan sólo me apartaba de la gente porque no encajaba en ningún sitio. Empecé a relacionarme con chicos mayores que yo, según me decían había en mí un aire de misterio que querían descubrir. Era fácil seguirles el juego mientras demostraban su falso interés.
En uno de los inviernos más duros que recuerdo, iba de camino a mi casa cuando me sorprendió una tormenta, puede que la casualidad hiciera acto de presencia y se personificara en mi profesor de historia que me recogió y me acompañó. Pero un día se desvió de su camino y así cada viernes por la tarde, hasta que empezaron a oírse rumores y él se marchó. Yo, a ojos de los demás era una ingenua que había cometido un acto impuro y que quedaría marcada por ello para siempre. Pero nadie era capaz de ver que tan solo éramos dos almas solitarias que necesitaban del cuerpo del otro para sobrevivir. Después de aquello mis padres me enviaron a vivir con mi tía Estela, una mujer soltera y tremendamente conservadora.
Con ella el silencio se convirtió en mi modo de vida, tan sólo me hablaba para decirme lo que tenía o no que hacer. Sin embargo a pesar de nuestras diferencias con el tiempo nos aceptamos la uno a la otra. Y cuando enfermó podía ir sola a comprar los medicamentos. Fue en uno de eso días cuando conocí a Miguel, tan sólo un año mayor que yo, y aunque me parecía algo infantil, su sonrisa era enigmática y contagiosa.
Necesitaba el contacto de su piel para sobrellevar aquella situación. Podíamos estar horas con nuestros cuerpos entrelazados o hablar de cualquier cosa. Sé que yo lo quise y que él aprendió a quererme.
Ahora que ni él ni tú estáis a mi lado me doy cuenta de lo frágil que es la soledad. A mi edad no hay segundas oportunidades, no puedes aferrarte a un futuro o creer que todo volverá a ser como antes.
Por eso quizás no sepa nada y sólo te lo digo porque eres mi hija y me creo con el derecho de darte consejos, aunque no los entiendas. No puedo pedir disculpas por algo que no siento, pero no me arrepiento de mis errores si ellos me llevan de nuevo a ti.

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Sobre los tomates y su uso entretepéutico

Posted by Iraultza Askerria en Lunes, 30 Agosto, 2010

Últimamente no me encuentro bien. Debo de estar pasando una mala racha. Sufro una depresión extremista antinatural, basada en el principio de la crítica y la ofensa. Todo lo que se cruza en mi camino acaba recibiendo las puñaladas de la difamación. Ni siquiera mis propias obras literarias se libran de la sátira y el descrédito. Nada de nada. Supongo que me he convertido en un viejo cascarrabias…. ¡Respirad! Me quedan pocos años de vida.
En esta ocasión el blanco de mi furia son los acontecimientos multitudinarios de desperdicio alimenticio. Por estas fechas, se ha celebrado una populosa fiesta municipal, en la que se batalla usando tomates. Tomates y más tomates… Kilos y kilos de tomates. Toneladas y toneladas de supervivencia.
Consiste simplemente en que el vulgo se aglomera en las calles del pueblecito en cuestión, y tras avituallarse de tomates, se lanzan los dichosos vegetales, unos a otros, en una recreación bélica fruto de la mejor película de los Monty Python. En resumen, otro despilfarro más en una sociedad capitalista; pero un despilfarro que me llama mucho la atención.
Algunos me argumentarán que es una tradición… Yo responderé que es cierto: seiscientos sesenta y seis años de tradición divididos entre diez. Una tradición en letras mayúsculas.
Otro alegará que «los tomates utilizados no son comestibles», tanto que «no tienen buen sabor», o «se cultivan expresamente para este fiesta». Veraz, totalmente. «Coge un avión hacia el Congo y díselo a los niños huérfanos. ¡Ah, y no te olvides de llevar en el equipaje una escopeta!… Pues para cazar un jaguar, ¿para que sino?».
Y por último la propuesta más verídica de todas, y mi preferida… «sólo es una vez al año». Me quito el sombrero; ¿cómo he podido ser tan tonto…? Igual que la Raimá, con sus uvas; la batalla del vino, en Haro; la del Clarete, en San Asensio; el Cipotegano; el Entroido de Viana del Bollo; la guerra de huevos y harina al comienzo de las fiestas patronales de mi ciudad natal… Una vez al año, sí; pero muchas veces.
Lo que más me impresiona es que durante los primeros años el ayuntamiento estuvo prohibiendo y poniendo trabas a esa barbarie tomatina, hasta que haciendo cuentas… Y por arte magia… ¡Se ha convertido en “Fiesta de interés turístico internacional”!
Quizá vaya el próximo año a comerme una ensalada… sin tomate, claro.

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A soledad le gustan los whiskys

Posted by Vicky en Lunes, 30 Agosto, 2010

-¿ Qué te pasa?
-Nada.
-Vamos no seas tonta, dime que te pasa.
-Tan solo es la resaca, ayer bebí demasiado-La cabeza le daba vueltas, la presión en el pecho era intermitente, pero justo en ese momento había llegado a su punto álgido, un escalofrío tras otro recorría su cuerpo haciendo que el bello se le erizara. No se encontraba bien, el alcohol y los sentimientos de culpabilidad, rencor y soledad no se llevaban nada bien, o quizás se llevan demasiado… Decidió vomitar todos sus pensamientos- Tienes razón me pasa algo… Ya no queda en mi interior ni el mas mínimo resquicio de esperanza, todo lo que realmente me importaba se ha esfumado de mi vida en cuestión de meses y lo único que he podido hacer a sido quedarme sentada mirando como todos mis sueños e ilusiones se iban rompiendo uno a uno quizás para nunca mas volverse a recomponer. ¿ Y sabes qué? estoy cansada, estoy cansada de levantarme día tras día sin un maldito aliciente para ello, estoy cansada de fingir que todo va perfectamente cuando en realidad todo es una puta mierda. He perdido lo que más me importaba hace menos de un mes y me duele joder…, me duele el corazón , lo tengo roto en miles de pedazos que se clavan en todo mi ser y no me dejan vivir. Lo peor de todo es que tan solo encuentro consuelo en un vaso lleno de whisky, sí, es un tópico, pero aunque parezca increíble hace el dolor mas llevadero, hace que me evada aunque luego, al día siguiente, me deje una resaca de tres pares de cojones… Siempre quise ser mayor, siempre me gusto la idea de dejar de ser una niña y tener responsabilidades, pero lo cierto es que duele y mucho, nadie me dijo que fuera tan difícil, nadie me dijo que tendría que perder tanto.
-Bienvenida a la vida real.

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Tú, te, a ti. (Rima VI)

Posted by acubo en Sábado, 28 Agosto, 2010

Vuelvo,
y caigo.
En ti.

Sueño
y bebo
de ti.

Caigo,
en mi sueño.
Por seguirte,
muero.

Vivo,
en los recuerdos,
pero,
si no te siento,
los recuerdos,
serán recuerdos,
y yo no vivo,
de recuerdos
que sólo son recuerdos.
Vivo,
porque no muero.

Pero muero,
si no te tengo.

Sigo,
sin saber,
si la muerte,
o la vida,
son caminos,
túneles,
galerías.

Sé,
seguro,
que si no estás,
el número es 1.

Sé,
que si te tengo,
el número es 2.
Seguro.

Vida y Muerte,
si estás,
son uno.
Los placeres,
y las desgracias.
Se juntan.
Y sólo tu,
importas.

Vivo,
pienso,
en ti.

Muero,
si me olvido,
de ti.

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Me conformo con…

Posted by acubo en Sábado, 28 Agosto, 2010

Puede que el no saber que me ocurre sea una de las más perfectas máscaras para esconder un “no quiero que me ocurra lo que me está ocurriendo”. Un día, otro, una semana, música, las fotografías, el tiempo, las fiestas, y el mundo. Puede que no quiera entender qué coño pasa por mi cabeza, qué siento, qué pienso, o qué es lo mejor. Pero esque lo “mejor” no es todo lo mejor que podría haber sido. Pierde parte del significado cuando de mí se trata. Soy tan distinto.
Nada, puede que no sea nada; o puede que sea un todo que también guste de llevar fancy dress.
Puede que el darle más vueltas no sirva de nada, que todo siga igual, que nada cambie.
Puede que esté lo más seguro posible, y que lo más seguro posible sea igual a 0.
En este mundo de locos atados, de locos de atar, y de locos por atar, sólo unos cuántos teorizan acerca del tema más difícil del universo.
No es la creación del espacio (no al menos, para mí), el punto primigenio, o la antimateria.
Son los sentimientos: corrientes de agua cristalina, llenos de energía, que nos envuelven y nos enseñan.
Yo, ignorante siempre, nunca estaré a la altura de algunos de esos teóricos.
Me conformo con saber, muchas veces, qué es lo que yo siento.
O lo que creo que siento.

Y siento que te echo de menos.
Pero, ¿cómo?

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A tientas

Posted by acubo en Sábado, 28 Agosto, 2010

Busco cuerpo, a tientas. A tientas, toco. A tientas disfruto del más íntimo de los placeres. Todo el cuerpo por y para ello. Disfrute total. Total entrega. Besos, caricias. Lenguas, sexualidad. Deseo.
A tientas, te toco. A tientas, te busco. Rozando mis sentimientos con tus labios. Sintiendo tu cuerpo, tus caderas. A tientas. En la oscuridad, brillan las pasiones. Fuego. Calor. Tu mano y mi mano, a tientas. A tientas, el aire sabe a vicio. A tientas, la luz se apaga. A tientas, nos probamos, nos bebemos, y disfrutamos. A tientas nos reencarnamos y hacemos carne la carne, y pecado el pecado del placer, de ser dos en uno. A tientas, clavamos nuestros ojos. Y la desesperación, la muerte, la lujuria, el sexo, el deseo y las yemas de nuestros dedos se juntan. A tientas.

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Noche (Rima XII)

Posted by acubo en Sábado, 28 Agosto, 2010

Deja que el frío,
salvaje,
valiente,
atrevido,
se haga en tus venas,
río.
Escalofrío.

Deja
que la Dama Negra,
envuelta en su manto
frío,
te acune,
te lleve lejos,
para bajar,
y trepar,
por sus caderas,
de virgen pura,
deseo incontenible,
sonrisa de estrellas,
locura infinita.

Deja,
que el suave lino,
de sus ropas
marque su cuerpo,
sensual,
místico,
etéreo,
inmortal.

Deja
que suba
la excitación.
Que no necesitemos
pensar
en un Dios.
Deja
que su belleza,
su negritud,
su templanza,
y su experiencia,
recorran tus manos.

Acaricia
sus senos,
bebe
de sus labios.
Siente
el placer
de su mirada
turbia,
pero plateada.

Siente,
que explota
contigo.
Que los pulsos
se aceleran,
que tu piel,
se quema,
y se hiela.
Que el placer,
es incontenible.

Grita,
llámala.

Volverá,
como siempre.
Volverá,
y te dejará
sin nada.

Adrián A. A.

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Clan Valhalla-Capitulo II: El camino a casa…

Posted by solrak91 en Miércoles, 25 Agosto, 2010

Bea entro en su habitación y cerró la puerta tras de sí. No era una habitación muy grande, en la izquierda tenía un armario empotrado, y dos estanterías con una cama en medio. A la derecha había una mesa llena de libros y un portátil; frente a la muchacha había una ventana cerrada. La chica se desato el moño y se sentó en la cama, no se encontraba demasiado bien. Víctor la había acompañado a su casa, que quedaba casi en la otra punta de Albacete, y se había preocupado hasta el punto que se le había revuelto mucho el estomago. Tras un largo rato en el baño la chica había entrado en su cuarto por fin, pero seguía sintiéndose mal, así que llamo a Víctor al móvil. Empezó a dar señal, pero nadie cogió el teléfono.
“Víctor, estúpido, ¡cógelo!”
Bea volvió a llamar sin recibir respuesta.
“Dios mío, que no le haya pasado nada”
Llamo por tercera vez y esta vez Víctor cogió el teléfono:
-¡Víctor! ¡Idiota! ¿¡Por qué no me lo cogías!?-
Bea se quito la parte de arriba del vestido pues se dio cuenta de que hacia muchísimo calor en su habitación:
-Bea, no es el mejor momento para tus sermones-
-¡¿Ah, no?!-
-Estoy en la calle aun, y te van a oír los policías-
-¿¡Como que estas aun en la calle!?-
-Cuando iba hacia mi casa me encontré a Daoiz en el suelo, diciendo incoherencias, y es muy pesado como para llevarle encima y correr a buen ritmo-
-Pero, ¿Cómo que en el suelo?-
-No lo sé, dudo que le hayan golpeado, y que yo sepa no está enfermo-
-¡Ten cuidado, Víctor!-
-¿A ti te pasa algo?-
-¿A mí?-
-Estas muy alterada, más de lo normal-
-Este calor, que es agobiante-
-Pero si estamos a diez grados como mucho, exagerada, en serio, ¿que te pasa?-
-No me encuentro bien, Víctor…yo…-
El calor ambiental y las nauseas golpearon fuertemente a Bea, que cayó inconsciente sobre su cama:
-¡¿Bea?! ¡¡¡Bea!!!-
Entonces oyó una bocina y Víctor vio un gran camión acercándose rápidamente:
-¡¡¡Mierda!!! ¡¡¡Dao, despierta!!!-
-Cállate, hermano pesado-
-¡¡¡Idiota, nos van a arrollar!!!-
Víctor trato de echar a un lado a su hermano mayor, pero este se mantuvo de pie en el sitio sin moverse. Abandonado por su instinto de la supervivencia Víctor siguió empujando hasta que se dio cuenta de que el camión estaba literalmente encima de él, lo último que vio y oyó fue al camión chocando contra su hermano…

-¡¡¡Dao!!!-
Víctor despertó de repente. Se encontraba arropado en su cama, en su habitación. Echo un rápido vistazo a sus estanterías llenas de figuras de dragones y demás artículos frikis. El chico se levanto de un salto y tras comprobar que iba vestido con la misma ropa que cuando salió el día anterior corrió a la habitación de su hermano. Nada más abrir la puerta se encontró a su hermano con una bata encima jugando al ordenador:
-¿Qué pasa, Víctor?-
-Dao…estas vivo…-
-¿De qué hablas? ¿Has tenido una pesadilla?-
-Ayer, el camión…-
Sin mediar palabra Víctor corrió a la ventana que había en la habitación de su hermano y se asomo. A pocos metros de su casa se encontró con un cordón policial y muchos curiosos mirando. Lo único que pudo ver fue la parte delantera de un camión, totalmente destrozada, y era el mismo camión que casi les atropella hacia unas horas:
-Dao, ¿de verdad que no recuerdas nada de ayer?-
-Se que me empecé a sentir muy nervioso, muy agobiado, y muy mareado, cuando reaccione ya estaba en mi cama, ¿Víctor?-
Cuando se giro tan solo observo a su hermano pequeño inconsciente y tirado en el alféizar de la ventana, a punto de caerse por la ventana. Rápidamente Dao recogió a su hermano y lo tendió en la cama:
-Esa cachimba de ayer… ¿estaremos drogados? Lo mejor será que duerma también, quizás después todo haya vuelto a la normalidad-
Y los el hermano mayor se acostó junto al pequeño, en paz y armonía, desconocedores de que su vida iba a cambiar radicalmente a partir de ese momento.

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Lunes, 21 de agosto de 2010

Posted by Iraultza Askerria en Martes, 24 Agosto, 2010

7:00 a.m.

La liberación de los cooperantes secuestrados en Mauritania parece inminente tras nueve meses de cautiverio. Dos jóvenes mueren en Pakistán al ser apaleados por una muchedumbre enfurecida. Las inundaciones de China se cobran la vida de millares de personas. Y en mi pequeña ciudad natal, al norte de la península ibérica, en un centro urbano atravesado por una antiquísima ría, acaecen las esperadas fiestas patronales del año, habiendo finalizado ya la segunda noche de juerga.

7:15 a.m.

Me encuentro en la calle, camino del metro, teniendo una noción aproximada de lo que sucede en el mundo y de lo que ocurre en mi amada villa, tan apartada de la realidad. Antes incluso de pisar la escalinata del metro, ya me he cruzado con decenas de veinteañeros ataviados con el típico pañuelo azul. Muchos son de mi edad. Otros más jóvenes. Todos olían a sudor, orina y alcohol. Todos hedores naturales del cuerpo humano… salvo uno.

7:20 a.m.

He alcanzado el interior de la fortaleza metropolitana. Me encamino al andén. Me tropiezo con la voz aguda y mezquina de varias mozas. Al verlas con la misma falda azul y el mismo corpiño blanco pienso que se trata de una misma persona que excede las dimensiones humanas normales, pero no… me equivoco.

—Jaja, todos a trabajar… jaja —se ríe una de ellas, tal que una hiena.
Nadie le hace caso. Es una gallina desamparada en un lugar inadecuado en un momento inoportuno. El matadero la espera a la vuelta de la esquina.

—Jaja, todos a trabajar… jaja.

Lunes, primera hora de la mañana. Yo estoy feliz, radiante. No puedo evitarlo. Me giro hacia ella y le clavo mis ojos negros, esbozando una sonrisa. Ella me mira durante unos segundos, sobrecogida. «Niña, tus ojos son verdes. Habrían sido bonitos, de haber sido tu alma más pura».

Me doy la vuelta y prosigo el trayecto. Ella hace lo propio. Cien metros después regresa su cansino gorgoteo; ya demasiado lejos como para atravesarla con mi mirada.

Yo río, me río sobremanera. Tanto que me asusto por temor de haberme prendado de una euforia inconsciente.
Esa chica maleducada se acerca a trompicones a su colchón solitario, a soñar que se ahoga en el interior de una botella de vino y a soñar que ningún príncipe azul acudirá a rescatarla. Seis horas después su padre la despertará para comer. Ella obedecerá, enojada, padeciendo la sequía de su garganta, de su corazón y de su mente. Después, se acostará de nuevo. A la noche, volverá a vestirse con la misma vestimenta de campesina, aún maloliente. Se extraviará en la dulce verbena, ebria; bailará con varios chicos cuyos nombres olvidará al día siguiente; se deprimirá por no comprender el verdadero significado de la fiesta; tomará otra copa, y al siguiente amanecer, regresará a su solitario colchón.

A mí, me aguarda una tranquila jornada laboral de seis horas en mi oficina, donde seguramente aprovecharé para escribir estas líneas. Luego llegaré a mi casa. Mi trabajo fijo me permitía convivir con mi novia sin ninguna crisis económica de importancia. Ella y yo tomaremos una comida refrescante en este día tan caluroso. La tarde la aprovecharemos para hacer el amor, organizar las compras y tomar algún refresco. A la noche después de cenar, y antes de dormirnos, volveremos a hacer el amor.

Pienso en mi vida; la misma que comparto con una novia fantástica, la misma que me colma de alegría; la misma que la chica embriagada e inmadura del metro se empeña en denostar. Luego pienso en ella… y esta vez no puedo reírme… Siento compasión y tristeza por su desgracia.

7:25 a.m.

Avanzo por el andén esquivando las tantas colillas, recipientes de plástico y restos de vómito adheridos al suelo pavimentado. Tres jóvenes con botellas en las manos se dirigen a las canceladoras del metro, gritando como verdaderos becerros. Los penetro con la mirada. Sólo veo ignorancia. Becerros… normal… Alguno aún alega que es mejor no utilizar las papeleras urbanas para generar más puestos de trabajo como barrenderos.

7:35 a.m.

El tren está más concurrido de lo normal. Yo estoy sentado entre un grupo de cuatro chicos y otro de tres féminas. Cada cual repasa las anécdotas de la noche, riéndose de alguna tontería mientras bosquejan la madrugada siguiente. En un par de días no podrán ni con su alma.

Cierro los oídos para no escuchar conversaciones banales y retomo la lectura de una obra de Lope.
«Fuenteovejuna, todos a una», pienso.

Y al instante me imagino una aglomeración bien organizada de jóvenes que han salido a la calle para luchar contra el despotismo contemporáneo; defender la igual de las razas, los sexos y la religión; proteger la madre naturaleza que nos da vida; favorecer la evolución del ser humano desentrañando misterios y descubriendo otros muchos; y crear sublimes obras de arte. Pero la realidad es que catervas de adolescentes se juntan siguiendo los consejos de la drogadicción. No aprecian la música, no saben en que consiste la seducción, ignoran la bienaventuranza de la verdadera fiesta y no comprenden la suma verdad de que “si bebes para divertirte, es que no sabes divertirte”.

Por desgracia… Fuenteovejuna sólo hay una.

7:45 a.m.

Llego a la oficina. El ambiente es festivo. Muchos compañeros han regresado de sus vacaciones, y aunque en sus rostros se han cincelado ya las penurias de la cotidianeidad, nos reímos compartiendo las experiencias vividas en Roma, Budapest, Tenerife y Alicante.

Me siento delante de mi ordenador. Invierto varios minutos en leer mi correo electrónico —tanto el profesional como el íntimo—, luego me dispongo a escribir estas líneas; que finalizan con esta postrera cavilación:

A todos nos gustan las fiestas, los festivales, las ferias… pero se tarda mucho en comprender su auténtico significado. Pienso en esos jóvenes con los que hoy me he cruzado. Dentro de unos años, los niños heredaran desafortunadamente su comportamiento y ellos, ya adultos, escribirán estas líneas; o como poco, concebirán un razonamiento similar.

Al menos, rezo porque sea así.

Iraultza Askerria

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