cuatro
Cuatro letras,
cuatro números,
cuatro canciones o cuatro poemas
con los que definir mi eterna amargura,
mi eterna desdicha,
la sonrisa melancólica y apagada que se me dibuja cada día,
con la que te miro y me reprimo,
llena de hiel que me marchita lenta y dolorosamente.
Cuatro líneas mal dibujadas,
cuatro susurros llenos de lamentos,
de esos que te hacen gritar a la nada,
a esa nada en la que un día creíste,
que gana terreno en cada una de tus células.
Cuatro lágrimas derrochadas,
dibujando el infinito de tus labios,
dibujando lo eterno de esto que me mata.
Te he amado y ahora te odio.
Te necesito y sé que te he perdido.
Cuatro suspiros, cuatro lamentos.
Y aún así te sigo amando.
Si no vuelves no habrá vida.
A menudo pienso en llorar
A menudo pensamos que en la vida no nos puede ir peor y que cada paso que demos desde ese momento en el que lo pensamos nos llevará a un lugar mejor.
He pasado por duros tragos en mi vida, de esos que te hacen pensar el porqué de seguir aquí, y aún así no me he atrevido a tirar la toalla. Y aquí me veis; escribiendo de guindas a brevas, esperando a que alguien me lea a sabiendas de que poca gente lo hace, disfrutando de cada minuto que tengo sin estar triste y sin preocupaciones.
A menudo creemos que nuestra relación “ideal” de pareja se encuentra a la vuelta de la esquina, y que nada ni nadie podrá impedirnos encontrar el amor de un día para otro.
Luna
Pregunta de Vanesa
“¿Porqué no incumpliste la llamada “ley de vida”? Nunca hubiese permitido que te llevasen preso por eso. Cada uno lucha por lo que quiere, y otros, por la vida.”
Mi respuestaNo existe la ley de vida, no existe la vida en realidad, nada de lo que te ocurre es cierto, nada de lo que te ocurre no a dejado de existir antes.
En esta especie de mundo puedes ganar mucho y perder todo, por ti mismo, o por alguien en especial.
Pero, por mucho que quieran los muertos, una vez pasados al otro lado, nada de lo que aquí consiguen pasa con ellos, porque todo lo que “tenemos” nos lo dejan de prestado.
Tienes que atreverte, cometer errores, luchar y llorar, pero siempre ir con la cabeza bien alta, gritando que eres tú el que ganas aunque pierdas. No temas; nada ni nadie podrá hacerte daño si tú no quieres.
Te quiero
ANTES
Y yo deseaba cambiar cada minuto de mi vida para no invocar al resto de momentos inesperados que pasé en su consecuencia, sin dibujar su sonrisa junto a la mía a la vez que repasaba cada letra de mi abecedario en busca de su nombre.
Deseaba recorrer cada centímetro de la piel de su cuello con la punta de mi lengua traviesa, queriendo besar sus carnosos labios, queriendo darle rienda suelta a lo que sentía y lo que siento.
Me siento el dueño de la eterna dicha del siempre desdichado.
Le quiero tanto que soy capaz de flagelar cada una de mis vísceras por uno solo de sus besos.
Le quiero tanto que me siento sucio por todo lo que pienso, por todo lo que he hecho y lo que hago.
Cobarde
Se me hace imposible, casi raro.
Quizás no es nada más que algo obtuso, algo que no debería volver a suceder, algo que nunca debí recordar bajo la sombra de aquella encina de la meseta castellana. Pero esos tres o cuatro besos que te dí, me quitan el sueño desde entonces.
Quizás nada de esto debería existir ni si quiera en mi pequeña e ilusa cabeza.
Después de haber absorbido el humo de mi último cigarro, cuando ya creía que nada más podría hacer cambiar mi vida, apareciste tú para joder lo que había conseguido tras meses de relax.
Por mucho que no te lo creas, esto que yo reclamo, lo reclamo por eso que siempre he creído que sientes cuando amas.
Por mucho que me pidas el olvido, no soy lo suficientemente capaz de dejar de pensar en ti.
Gritando aunque no me ves (hace demasiado que no escribo, lo siento)
Soneto A La Luz De La Luna
Subió la Luna a tu encuentro
Floreció la primavera a tu paso
Jugué contigo en el fracaso
Soñé besarte en nuestro reencuentro.
Quise sentirte aquí adentro
En aquel momento era un payaso
El que dibujaba nuestro ocaso
Cuando tú eras mi epicentro.
Tenía mi instinto encendido
Y caí en su embrujo de nuevo
Por sus brazos soy yo el acogido.
Si es que a ti todo te lo debo
De tus caricias estoy agradecido
Cantando a un amor longevo
En Granada
Junto al recoveco de tu cabeza en mi almohada,
Dediqué mi canción a tu sonrisa
Y te seguí allí donde te llevó la brisa.
Junto aquella casa cercana a Granada.
Jugué a buscarte a una mujer amada,
Que fuera capaz de ser solo tu artemisa
A la que escribir posado en tu cornisa
A la que nunca dejarías allí tirada.
Frente a mi mundo se encuentra solo tu vida.
Tu efluvio es claramente abastecedor,
Tu sonrisa deja mi mirada aturdida.
Dibujando elipses perfectas a tu alrededor,
No pude contener aquel sentimiento homicida.
Y fui yo de tu corazón el único tejedor.
Sé
Después de una noche perfecta,
Una madrugada sin cambios,
Mi corazón estaba roto,
Nadie sabía reparar,…
La mañana viene alegre,
Y el día se adivina feliz.
Pero siempre llegan las despedidas,
Los momentos en los que no existe bebida
Capaz de hacerte olvidar.
No quiero cartas fugaces,
Ni besos al aire,
Solo quiero unos labios
Que me sepan perfectos,
Y que hagan sombra a los tuyos
Que no puedo olvidar.
Y si me ves que me alejo,
Y si me ves que lloro,
No me vengas a consolar.
Cuando estés con él,
Recuerda mi sonrisa
Esa que no sabrás olvidar.
Sé que no fue nada más que algo fugaz.
Algo que tu memoria podrá olvidar,…
Pero en silencio mi herida,
Esa que hiciste con tu mentira,
Tardará en curar,….
Porque aunque no me creas,
Yo te quise,….
Y no te olvido,….
Entre la rabia, el odio y el placer
No importa la rabia que sentí en el momento de la huida, el sentimiento homicida que se adueñó de mi cabeza y que me pedía que tu sangre invadiera mis manos; o las ganas de cortarme las venas cuando me enteré del engaño.
No importa sentir la oscuridad que invade mis pupilas cuando te veo de otra mano que no sea la mía o las ganas de darle con un fusil en la cabeza y hacer que todo esto acabe,…
No importa que después de todo seamos solo amigos, que me pidas no cambiar y que sientas pena cuando piensas en lo que hubiera sido hace tres meses, cuando él aún no existiera.
No hace falta que te explique el lugar en el que ahora se encuentra mi corazón, aquel que ha sentido cómo alguien sin consideración lo ha tirado por la borda.
Diario de un niño diferente
La insatisfacción que produce la locura, es misma que te hace creer que no existe en el mundo otra vida que no sea la tuya, hace que de la fuerza de la gravedad una perfecta simbiosis entre lo real y lo irreal.
Hubo una vez un pequeño niño que día a día, caída a caída y salto a salto mostraba una sonrisa entre sus dientes afilados.
Cada día acudía a la escuela como un niño más, por la tarde hacía los deberes que la profesora le mandaba y leía algún que otro capítulo de sus libros favoritos en los que un intrépido aprendiz de mago le enseñaba a competir contra la inercia.
Señor Hernández
Después de una ducha fugaz, puse el i-pod en la mini-cadena y empecé a escuchar todo el repertorio de música instrumental de mi grupo favorito, The Corrs. Mi cuerpo se movía solo, y a ritmo de las notas que de sus instrumentos salían, fui a mi vestidor en busca de la ropa que utilizaría esa mañana.Una falda tubo de Amaia Arzuaga, una blusa de la misma diseñadora, y unos zapatos de tacón que firmaba Jimmy Choo.Todo en conjunto, hacía que pareciera una estupenda ejecutiva de una importante empresa.
Cuando terminé con mi vestuario,comencé a elegir las armas para ese día. Abrí un cajón, y, utilizando su lateral, hice que se abriera un sobre-fondo que se encontraba detrás de mi colección de zapatos. Allí, junto a sus cargadores, se encontraba mi revólver favorito, aquel que era una copia exacta de los causantes de la muerte de los señores Black y Smith. Los puse en mis pantorrillas gracias a las cintas con las que siempre ataba mis armas. Cogí dos puñales que metí en un maletín porta-documentos que utilizaría para mejorar mi disfraz.



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