Tu que me escuchas
Como cada mañana, desde hace dos años aproximadamente, me levanto pensando que en unos minutos te volveré a ver.
Me visto con la ropa más bonita que tengo para causarte buena impresión y me peino con un cepillo que me compré hace unos días porque que el viejo ya no iba muy bien.
La colonia está a punto de acabarse pero me da igual, porque hace tiempo que sólo me la pongo cuando te vengo a ver.
No tengo ganas de merendar, porque si no meriendo te podre ver antes, pero la barriga no piensa lo mismo y tengo que comer algo.
Salgo de casa y vengo hacia donde hemos quedado como cada mañana. Siempre estás allí antes que yo, tan guapa como siempre.
Ya te veo de lejos y me pongo muy contento, me acercando poco a poco hacia ti. Estás allí, quieta, y esperas mi llegada impaciente.





























