Un nuevo camino (Capítulo 3)
… era el momento de jugármelo a todo o nada: cerrando los ojos, y agarrando su muñeca con el brazo que me sujetaba, me concentré en su torrente de sangre, que escaseaba cada vez más debido a su uso para seguir aumentando su fuerza, y recordando lo aprendido sobre la Senda de la Sangre (que fue lo primero que me enseñó mi creador tras mi conversión, y que me costó casi dos meses de estudio llegar a dominar medianamente) intenté gastar las reservas que le quedaban, aun con el peligro de que ello podía hacer que yo gastara también las mías. Era algo complicado y arriesgado, pero el hecho de que mi vida dependiera del éxito que tuviera influyó de forma notable, y bajo mi tacto pude notar cómo su sangre se consumía totalmente. Mi oponente también lo notó, y ese gasto repentino de la fuente de la que sacaba todas sus fuerzas hizo que cayera hacia un lado, quedándose en el suelo con los ojos desorbitados y luchando por no consumirse interiormente, al haber desaparecido completamente lo único que conseguía mantener “vivo” a un vampiro.







