SOPA DE RELATOS

Encuentra al escritor que tienes dentro

TRES ATARDECERES_capítulo segundo


 

Capítulo segundo

 

Fue necesario formar una comisión judicial. La empleada que tres días a la semana, en exacta rutina, cubría las necesidades de orden y limpieza en el hogar de don Roberto Ledesma descubrió, llena de sorpresa, a su Señor en descuidado escorzo en uno de los sofás del salón. Se acercó a él abrumada por la más sombría de las intuiciones femeninas. Le llamó al principio suave y luego más enérgica. El ni respondió ni hizo el más mínimo ademán de pretender hacerlo. Su sueño era tan pausado y profundo que se presentía eterno. Ella-mujer decidida y constatadora de presentimientos-no se conformó y, más osada por considerarlo necesario, comprobó la frialdad de aquel cuerpo y que en él o de él ya no salía ningún hálito. Certificó, a su manera, que su Señor estaba muerto. En ese instante fue más consciente y, su natural femenino dictando, creyó conveniente salir despavorida y aullando. Salió corriendo, gritando, rota en lágrimas y presa de angustia y miedo. Después se creó gran alboroto, mucha alarma vecinal… Hubo muchos ¡Ay Dios mío! y, como ya se dijo, fue necesario conformar esa comisión judicial que acudió presto-es un decir-al domicilio del finado don Roberto Ledesma, ínclito profesor en ejercicio, todo un señor, un caballero muy cabal.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (1 votos. Puntuación media: 1,00 sobre 5)
Loading ... Loading ...

TRES ATARDECERES_capítulo primero


Capítulo primero

Era un atardecer bello el que contemplaban sus ojos. El Sol comenzaba su lenta despedida en un anuncio de su diario desaparecer en aquel mar. Había elegido con cuidado el lugar: aquella terraza tranquila de aquel bar, cerca de la orilla, casi pisando la arena. Aquel iba a ser su último atardecer, su última puesta de Sol. Después vendría su punto final. La forma en que había planeado su adiós no era importante: bastaba saber que era hombre meticuloso y había sabido cuidar los detalles. El motivo de esta decisión podía ser un cúmulo o sólo uno. Ya era hombre en esa etapa final de la más que mediana edad: a punto de cumplir los sesenta.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (7 votos. Puntuación media: 4,00 sobre 5)
Loading ... Loading ...

VIDA


 

 

 

 

Aunque sea sólo un brillo… y sea muy tenue…

Aunque del sonido, de aquel, sólo quede un eco…

Aunque sea mi respirar apenas hálito y mi latir nada más resistir…

Aunque todo parezca espera de ese beso frío que es primero y último…

… siempre un empeño vestido de esperanza…

 

 

 

Detrás de cada recodo un camino más nuevo.

Detrás de cada noche siempre otro día…

Detrás de muchas lágrimas algún sosiego.

 

 

 

Revolotear ciego de la luz tan cercana…

Esa que abrasa.

Vértigo inútil de una condena que se antoja eterna…

 

VN:F [1.9.13_1145]
Rating: 0 (from 0 votes)

Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (2 votos. Puntuación media: 4,00 sobre 5)
Loading ... Loading ...

RESACA


 

Al principio se sintió deambular por ese estado impreciso que es la frontera del sueño y el despertar. Aún cargado de brumas fue desperezando los sentidos en un aterrizar muy lento a la consciencia.

Un doloroso latido le recordaba que aún permanecía vivo y traía a su recuerdo los excesos de una noche trasegada. Habían sido muchas más de las razonables, también más de las que ya podrían sin duda considerarse letales, las dosis de alcohólicos brebajes que la víspera había ingerido dedicado cual devoto al más ancestral ritual autodestructivo. Muchas eran sin duda las neuronas que habían sido ofrecidas y ahora, los vapores ya consumidos, eran sus compañeras las que atormentaban sus sienes cual plañideras reunidas en un cerebral velatorio. Noche de excesos, mañana de resaca, reflexionó sin palabras y saboreando el más reseco paladar.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...