Por la mañana
Mariposas huidas de mi estómago revolotean lascivamente a tu alrededor, retorciéndose entre tus sábanas.
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Mariposas huidas de mi estómago revolotean lascivamente a tu alrededor, retorciéndose entre tus sábanas.
Cójala suavemente con los dedos por el extremo correcto; con dos o tres dedos es suficiente. Acérquesela lentamente a la cara. Obsérvela durante unos instantes. Apreciará las distintas tonalidades de la llama; desde el blanco, pasando por el anaranjado y quizá llegando hasta el rojo. Esa cosa voluble, sin forma, le absorberá por un momento. Mire hacia arriba, olvide que sujeta una cerilla, olvide que sujeta nada. Sienta el calor en la cara, nótela parcialmente iluminada y atienda al frío que sentirá en sus manos. Una vez sentido esto, puede cerrar los ojos o seguir mirando el mismo punto muerto que miraba anteriormente. Ponga sus labios en forma de U y sople lentamente con un aire cálido que vendrá desde lo más hondo de sus pulmones. Se percatará de que la llama titubea, produciendo un sonido inquietante. ¿Nota como se marcha? El calor, el frío, nota ausencia, se hace oscuro, le invade la nostalgia, una buena canción… Cuando quiera darse cuenta se encontrará solo, no verá nada y añorará el aire caliente que ha expulsado. Si es así, el procedimiento habrá sido correcto. Si no lo es, habrá realizado una de tantas acciones sin sentido que realiza a diario.
Vomito todas mis entrañas. Mis jodidas entrañas. Aún tiemblan sobre el asfalto. Puede que el que tiembla soy yo, no lo sé, estoy algo mareado. Empiezo a dejar de verlas entre una masa blanquecina, parecía que aquel vapor no iba a cesar nunca. No estoy seguro de por qué lo hice. Una arcada, nada más. Ya no siento el frío de los vaqueros. Ni el mareo, ni el viento en la cara, ni el mal sabor. Tengo un cigarro en la mano, pienso en encenderlo; pero finalmente no lo hago. Me aterroriza la idea del humo dando vueltas en mi interior. Puede que las vaya a echar de menos en algún momento. ¿Echar de menos? Por un instante pienso en volver y recogerlas, guardarlas en algún lado. Me daría asco que alguien las manoseara y pudiera conocerme. Tampoco lo hago. Si lo hiciera os privaría de esta historia; de mi historia.