el ataque
La calle parecía desierta en la noche pero un par de zapatillas chocaban contra el suelo ritmicamente, parecía que alguien llegaba corriendo. A la luz de la farola se vislumbró por un instante su aspecto. Tenía la cara descompuesta de terror, sin parar de mirar hacia atrás a cada paso dirigiendo sus ojos al suelo. Tenía el pelo corto y la barba bien afeitada. Debía de tener alrededor de cuarenta años y no llevaba ropa de estar haciendo deporte. La verdad es que Joan era un antropólogo famoso por sus descubrimientos del comportamiento humano, y por lo general era alguien tranquilo, con ropa de colores suaves y jerseys tejidos a mano regalados por su madre hacía tiempo.
Joan corría y apretaba fuertemente en su mano una grabadora alargada que entre zancada y zancada se acercaba a la boca y musitaba alguna frase de manera entrecortada por la fuerte respiración de correr más que en los últimos diez años.







