Cuando suenan las campanas…
Muere la tarde, tranquila. Muere y todos lamentan su pérdida. El ocaso, rojo de sangre, se alza en el cielo purpúreo. Sopla la brisa entre las afiladas ramas de los árboles.
A lo lejos, en la colina, la iglesia reza y suspira; busco en la distancia el sonido de sus campanas. ¿Será mi fin? Será mi fin.
Y entonces, tronadores suenan sus lamentos, gemidos que me inundan de miedo. Frío, el viento llora conmigo. Cada tañido es para mí un martirio. ¿Podré soportarlo? ¿Podré? No- me responde una voz. Esto basta para hacerme caer.
Ahora oigo el sonido maldito desde el suelo donde yago. ¿Podré levantarme? ¿Podré? La voz se ríe, burlona. Y comprendo que no hay esperanza.
Cuando suenan las campanas, mi alma triste y vacía, muere lentamente con la tarde.
Jacinta







